El yacimiento del Alt de Benimaquia se encuentra en
la cima de la colina que le da nombre, a 225 metros sobre el nivel del mar, y
que constituye la ultima estribacion occidental del macizo del Montgó (756
metros), al norte de la provincia de Alicante, entre Denia y Xabia.
Se trata de un pequeño poblado con una superficie de
0,50 hectáreas, cuya planta triangular esta perfectamente delimitada en dos de
sus lados (norte y oeste) por una muralla de bloques grandes y medianos,
reforzada por seis torres con planta de tendencia cuadrangular, y el
tercerom(sur) por un fuerte precipicio de varias decenas de metros.
El doctor H.
Schubart realizó cuatro catas rectangulares de diversa extensión, además de
unos levantamientos planimétricos (plantas, alzados, etc...) muy completos, que
le permitieron proponer una cronología de los siglos V-IV a C para la ocupación
del lugar. Todo ello resulta lógico conociendo el estado de los estudios de la
cerámica ibérica a principios de los 60, pero aun así el investigador alemán
tuvo la intuición de una mayor antigüedad, dada la presencia de cerámica
pintada en bandas horizontales que podía encontrarse, en otros lugares, en
contextos del siglo VI a C

La cultura material del enclave se define por la
existencia de un repertorio cerámico donde predominan las producciones a torno,
en las que destacan las ánforas, los recipientes o jarras de tipo pithos y vajilla de mesa, con platos y
cuencos, que dejan sentir el peso de la influencia fenicia, aunque el conjunto
se aleja de los ajuares hallados en enclaves coloniales. Junto a las cerámicas
a torno coexiste un importante conjunto de cerámicas realizadas a mano que
alcanza porcentajes cercanos al 25-30 % del total.
Este poblado estaba en la red del extenso comercio
fenicio, como demuestra la aparición de ánforas de cintas de origen centro-
Mediterráneo y probablemente fenicio sardo.
También se encuentran otros materiales como jarras o botellitas, pesas de telar,
fusayolas, conchas marinas, orzas a mano, fragmentos de ánforas llenas de
pepitas de uva, fíbulas y abundantes restos de cereales como cebada y trigo.
Otro de los hallazgos encontrados en alguno de los departamentos de este yacimiento son
las cerámicas hechas a torno como
puedan ser las copas y también se encontraron escasos restos metálicos
correspondientes, de metal y plomo ya
fuera aperos de labranza o quizá parte del armamento de las gentes que
aquí moraban, no se puede concretar exactamente por el mal estado en que se
encontraban y porque el hallazgo metálico fue poco.
Una de las principales novedades que se documentan en
Benimaquia es la localización de una amplia área destinada a la producción de
vino (se han identificado al menos cuatro lagares), donde se han documentado
plataformas para el pisado de la uva, cubetas para la recogida del mosto con
abundantes semillas de vid (más de siete mil), y una estructura circular,
posiblemente para el prensado.
Las ánforas halladas son
asimilables a las halladas en poblados y necrópolis fenicias del sur de la
Península, acompañadas de varios fragmentos. 

La interpretación de los excavadores lleva a
considerar Benimaquia como el hábitat donde un jefe local se establece de forma
destacada y donde se pueden observar los elementos determinantes para ostentar
y acrecentar su prestigio, por ejemplo, las poderosas fortificaciones o el
control de la producción del vino, bebida de destacada importancia en los
contextos político-ceremoniales mediterráneos de consolidación del poder
aristocrático.
En las cercanías del poblado se halló una estela que
recuerda a las decoradas, pero que se fecha en época más tardía (siglo VI
a.C.). En ella aparece un personaje, quizá un posible jefe o aristócrata, que
porta en su mano izquierda un cuchillo afalcatado y en la derecha un puñal con
antenas atrofiadas.
La cronología de estas ánforas data entre el 675 a C al 550 a C,
fabricándose en diversos centros del sur de la Península, que posteriormente
los íberos adoptaron formas fenicias , pasando rápidamente a ser fabricadas por
los propios indígenas. Se caracterizan por ser de pastas gruesas, duras y
porosas y por estar recubiertas de un
engobe blanco.
En otro de los departamentos se encontró también un
pequeño alabastrón de cuerpo cilíndrico y pequeña asa maciza, con una
perforación de factura basta, tratándose de una producción del Mediterráneo Central, que dadas las
características de su pasta puede proceder perfectamente de la isla de Cerdeña.
Hay también una serie de piezas fenicias hechas a torno a las que resulta
difícil encontrar un cierto paralelo entre las de más factorías fenicias del Mediterráneo, que pueden
corresponder a novedades de los alfareros de la zona.
Todo este material encuentra su paralelo en los
yacimientos de Toscanos, Trayamar, Peña Negra y algunos enclaves más de
carácter fenicio en el Mediterráneo al Sur de la Península.
El yacimiento es abandonado a finales del siglo VI a
C tras la inutilización de los lagares cuando la producción vinícola termina de
golpe y con ella la fabricación de ánforas, debido quizá a la crisis del siglo VI a C en las factorías fenicias y los
cambios en la red comercial, tal como sucede en Peña Negra y en las demás producciones de las colonias fenicias.
Se ha podido
demostrar la producción de vino debido al hallazgo de los lagares y las miles
pepitas de uva.
Algunos historiadores piensan que se trata de un yacimiento indígena sumergido en las
redes comerciales de las factorías o
colonias fenicias instaladas en
el Mediterráneo.