Si alguien está  más interesado en este tema envieme un email a:
 If anyone is interested in a subject more on this subject send me an email to:

mediterrano@gmx.us

Mostrando entradas con la etiqueta estilo Elche-Archena. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta estilo Elche-Archena. Mostrar todas las entradas

martes, 6 de diciembre de 2011

LAS AVES EN LA VIDA MATERIAL IBERICA

Entre los íberos los diferentes grupos de aves se ubican dentro de determinados aspectos relacionados con origen de la humanidad, organización social y política, poder y territorio o ciclos agrícolas y economía en general. No cabe hacer paralelos directos entre la ubicación de cada ave entre los íberos y las representaciones prerromanas.

Los seres humanos han sentido siempre fascinación por las grandes aves, por su comportamiento, por la capacidad que tienen algunas de imitar sonidos, por su organización, la agudeza de su visión, pero sobre todo, por la majestuosidad de su vuelo.
Las figuras en forma de ave debieron representar códigos similares para todas aquellas sociedades que las usaron. Con el paso del tiempo cada grupo humano le imprimió un carácter particular a las representaciones de esta imagen.
Acerca de las representaciones ornitológicas de las águilas, es muy notorio que a pesar de la enorme variedad de especies que aún hoy día subsisten, sólo unas pocas fueron representadas en el material cultural de la región ibérica.
Desde épocas primitivas, las aves han maravillado al hombre. Su mágico vuelo, colorido plumaje y melodiosos cantos, han inspirado mitos inmortales y universales, creados por civilizaciones de todos los rincones del mundo. Gracias al vuelo, las aves han simbolizado las relaciones entre el cielo y la tierra, entre Dios y el Hombre, siendo consideradas como deidades con capacidades curativas. Además, simbolizan los estados espirituales, los ángeles y los estados superiores del ser; y su canto es considerado como el lenguaje de los dioses.
Los Etruscos, pueblo prelatino famoso por sus excelentes curadores, utilizaba con profusión las plantas y los pájaros, pues veía en estas criaturas el porvenir y apelaban a su influencia con los dioses. Las aves, como los peces y las serpientes y quizá como todos los seres y especialmente el alma humana, son entes bipolares.
Lo primero que llama la atención del ave es su forma de caminar, con el culo parado. Ponen huevos. Por ello desde la prehistoria se representa a la Madre como un Ave. Pero el cuello y la cabeza del ave son decididamente masculinos, fálicos, con un pico duro. De modo que por un lado son femeninas, por el otro masculinos, pueden entonces representar a la pareja gestadora Padre-Madre.
 Teniendo en cuenta todo lo mencionado, podríamos decir a grandes rasgos, que para los fenicios el ave madre o el ave principal era el avestruz, siendo así, por la cantidad de huevos de avestruz encontrados en las diferentes necrópolis de la Contestanía (La Fonteta en Guardamar y Les Casetes en Villajoyosa) y de toda la Península tal como lo demuestran los diferente hallazgos en los distintos yacimientos fenicios o de procedencia fenicia  encontrados con carácter orientalizante.
El cisne de Leda es claramente masculino, con su cuello serpentino que indica el ritmo pitónico.
En cambio el ave de la Diosa, el Avestruz, como los gorriones, son femeninas. Indudablemente los gorriones poseen una gran magia erótica, basta verlos copular incansablemente. Por ello son plato afrodisíaco. También las oinas, palomas de pecho rojo como el vino.
Los gallos son decididamente masculinos, tanto por su impulso amatorio, como por su impulso de matar. Un gallo es como un vistoso soldado listo para la guerra. En todas las aves la vistosidad y el canto pertenecen al macho y están orientados a la procreación y a la muerte.
La gallina es decididamente femenina por su capacidad de transformación, trasforma los huevos en pollitos y estos en aves adultas.
El ave de 2 cabezas (águila, buitre, gallo) se asocia a la idea de magestad, de dominio. Ya los caldeos, los hititas, la asociaban con la magestad, con el dios Iano que domina desde la Montaña de 2 vertientes, la montaña de los antepasados.



Las excavaciones que se han practicado en la Contestanía y en otros lugares de la Península nos ofrecen constantemente nuevas facetas de la cultura ibérica.
Cuando vemos una pieza de cerámica dibujada nos sugiere la idea de algún simbolismo, que en este caso serían las aves de algunos de los vasos de la Contestania o alguno que otro encontrados en diversos lugares de la geografía ibérica.
En varios yacimientos de dicho territorio aparecen vasos con decoración pintada del estilo figurativo Elche archena, donde se ven claramente dibujados estos animales.
También son dignos de hacer mención a  todas las aves pintadas en los vasos de Azaila, en los que aparecen en gran número, en cada uno de ellos.
Se trata de vasos representantes del periodo Peno ibérico o clásico correspondientes  al siglo IV y III a C.
Cabe destacar la importancia que tuvieron en época prerromana los calathos ibéricos pintados con decoración figurada, los cuales vamos a ver aquí en estas líneas.
  En cuanto a la cerámica pintada plasmada en  los vasos de Azaila, podemos ver, que hay varias clases de pájaros o aves representadas , tanto que se puede decir que quizá sean palomas o tórtolas, o tal vez sean grullas, según dichos hallazgos y el estilismo en que se producen.
Entre las aves se identifican búhos, buitres, gallos y palomas. Y dentro de este repertorio animal se incluyen también las serpientes. Los elementos decorativos propios de la cerámica ibérica de Azaila tuvieron una importante difusión en el conjunto del territorio dominado por la ciudad, como indican los materiales cerámicos de otros yacimientos próximos.
Son cerámicas hechas a torno, de pastas claras, decoradas con pintura de color rojo vinoso.
 En estos calathos de Azaila ya no aparecen grandes aves aladas, si no que aparecen aves de menor tamaño y esparcidas por toda la superficie del vaso.
La grulla se considera un buen augurio, mensajera del bien y portadora del amor materno y de la felicidad También proporciona poder, longevidad e inmortalidad, y simboliza la iluminación espiritual En algunas partes de Africa y Norteamérica, la grulla también se asocia con la sabiduría.
 En el calathos del arado de Alcorisa (Teruel) observamos diferentes clases de aves, quizá sea porque pudieran tener algún corral con muchas clases de pájaros ya fueran  de la familia de las gallináceas o palomas  o quizá los pintasen como una actividad cotidiana, es decir, plasmaban las actividades agrícolas diarias, en las que van arando y cosechando y las aves se van comiendo todos los residuos que les sobrasen, después de labrar los campos.
  En este vaso se pueden observar algunas aves de pico encorvado, que pueden corresponder perfectamente a aves de rapiña como puedan ser los cuervos, de los que posteriormente hablaremos. Es posible que en este vaso también quieran representar  tórtolas o palomas.
 He aquí un detalle de uno de los vasos de Azaila en el que podemos observar varias clases de aves, así, se  ve un pájaro con el pico encorvado que puede corresponder perfectamente a un cuervo o cualquier otra ave de rapiña, otro pájaro con el pico normal que pudiera ser una paloma o una tórtola y por fin vemos otra ave que se puede apreciar perfectamente que se trata de un buho. Debido a la gran cantidad de animales representados en estos vasos, se podría decir que estaban rodeados de una numerosa fauna, la cual la tendrían en libertad  o en cautiverio

El vaso celtibérico de Uxama es de cerámica y fue realizado a torno. Está decorado con un friso corrido, pintado sobre el engobe color crema que recubre la superficie. En el friso se representan, en color marrón, tres aves separadas por tres cajas cúbicas con representaciones de cabezas humanas en relieve y remates en forma de ala. Es un recipiente funerario del siglo I a.C.

Hay que considerar en la cerámica ibérica, las  aves pintadas de los vasos del Estilo Elche Archena así nos encontramos  varios  calathos en los distintos poblados  de la Contestanía con la representación principal es un ave alada, como lo demuestran un  calathos de Villajoyosa, otro de Archena,  una tinaja de la Alcudia  de Elche, al igual que un fragmento del Tossal de la Cala en Finestrat. En Badalona ( Barcelona) aparece también un fragmento de cerámica ibérica pintada con el ave alada.
Un vaso de similares características es el que nos aparece en la necrópolis orientalizante  del Corral de Saus en Mogente, el cual parece que estuviera hecho en serie respecto a los demás kalathos. Se trata de un vaso típico ibérico con un ave  pintada y con las alas abiertas o desplegadas.
Se trata de una estilización más o menos barroca de las pinturas de estos vasos correspondientes a los siglos IV y III a C como hemos indicado anteriormente.
Algunos autores llaman a este estilo compuesto por motivos florales y por motivos zoomorfos, el estilo simbólico.
Es de destacar el alto valor de los motivos vegetales que según nos dice  J.A.Santos Velasco que  estas representaciones no son de relleno si no que conforman el mundo simbóico de la divinidad femenina. Según Tortosa en 1998 las aves poseen un carácter religioso profundo.
 Según varios autores el estilo Elche –Archena queda desfasado, solamente tendríamos que mencionar el estilo Illici correspondiete a la Contestanía por no haber aparecido otros vasos semejantes fuera del territorio, excepto el fragmento de Badalona, separando las producciones de las de Archena, pero no es este nuestro caso en el que analizamos las aves de los distintos vasos, tanto de Illici, como Archena, Villajoyosa y Finestrat.
  Estos vasos  hallados en los diferentes yacimientos pertenecen al grupo de lo que llamamos representaciones  zoomorfas, en los que se encuentran  también otros tipos de animales en algunas ocasiones.
Está claro que podrían haber querido representar una paloma ya que este animal parece ser que era de carácter sagrado según varios hallazgos encontrados en diferentes lugares.
No representan algo que se les ocurriese, si no que hacen sus representaciones en plan estandart, sirviéndose de formas y motivos zoomorfos, vegetales y abstractos.
A. Tiemblo Marco nos dice que la diosa alada surge del mundo del más allá en un ademán de dominar las fieras, lo hace sin ningún tipo de esfuerzo, basta con una caricia o una rozadura para impulsar y dominar a la vez a los caballos en su epifanía conjunta: todo ello se manifiesta iconográficamente mediante la representación de un plácido rostro frontal, y el leve contacto de las manos de la diosa con los animales. Otra alusión a su carácter de “Señora de los Caballos” aparece en el mismo animal, es el correaje: el hecho de representar un animal con correaje manifiesta su domesticación o su dominio.
 F. García Hernández nos cataloga  las manifestaciones de  Tres formas:
a) De cuerpo entero, con las alas explayadas, semejando el momento de emprender el vuelo.
b) Prótomo de ave con las alas explayadas.
c) Alas pareadas.
a) Estas aves aparecen generalmente solas, como motivo decorativo principal, aunque a veces están en compañía de carniceros, caballos, conejos y peces. La más frecuente es la llamada por Nordstrom «ave idea, porque no responde a ninguna especie existente en España; presenta cuello y patas de águila y pico de grulla. El cuerpo aparece siempre de perfil o de tres cuartos; los ojos, generalmente en forma de CÍrculo reservado con un punto en el centro. En alguna ocasión pueden ser almendrados. Es el ave mas representativa del estilo.
b) El prótomo de ave está referido siempre al ave ideal. Aparece la parte superior del cuerpo y la cabeza; de la parte inferior del prótomo nacen dos alas explayadas. Aparece en muchos casos junto a aves completas.
c) El motivo de las alas pareadas respondería a una abstracción de las aves nombradas anteriormente y aparece con menos frecuencia.
Por otra parte, este motivo lo encontramos también en un vaso encontrado en Ampurias, procedente también del Sudeste.
     El motivo del ave que aparece en él pertenece sin duda a la zona del Sudeste, y más concretamente al taller de los pájaros de La Alcudia de Elche, yacimiento en el que está bien representado con idéntico tratamiento. No cabe duda de que una misma mano decora este vaso y otros que conocemos procedentes de La Alcudia de Elche.
Los fragmentos que estudiamos procedentes de Badalona (Barcelona), por fabricación, tipo de pasta, calidad pictórica, tratamiento decorativo y acabado de la pieza, pertenecen sin duda al grupo del Sudeste.
El hallazgo de estos vasos en una zona tan distante de su lugar de fabricación refleja la existencia de unas relaciones comerciales entre distintas áreas del mundo ibérico. En este punto cabe preguntarse si es un comercio movido por los íberos, o si por el contrario su promotor es el elemento foráneo.
La existencia de contactos comerciales entre diferentes zonas del mundo ibérico desde muy antiguo la tenemos comprobada en Ampurias, donde hay vasos procedentes de Andalucía, y que por estratigrafía pueden fecharse en el siglo v o IV a. C.u Probablemente en este caso juega un importante papel el elemento griego.
 
Con respecto al material de Badalona que estudiamos, creemos que hay que valorar adecuadamente la participación de otro tipo de influjo. La cronología de los típicos vasos decorados con aves de La Alcudia de Elche parece que puede colocarse entre finales del siglo III a. C. y mediados del siglo I a. C.14 De todos modos, sigue en vigor la discusión de este problema, ya que para algún autor el período que Ramos Folqués y Ramos Fernández denominan «ibérico II» o «ibérico-púnico»15 comenzaría dentro del siglo n a. C., llegando a la segunda mitad del siglo I a. C.

Sin entrar en el problema del contenido de estos vasos, podemos interrogarnos sobre su finalidad comercial. La decoración puede orientarnos a este respecto. En la primera fase, la decoración es rica, de bastante calidad y utiliza numerosos motivos combinados. Hay una preocupación por la vistosidad de la ornamentación. En cambio, en la segunda fase, los vasos se pintan con una cierta prisa, se cuida mucho menos la técnica y la calidad es inferior. Además, disminuye considerablemente la cantidad de motivos empleados y se tiende a emplear los más sencillos, sin el barroquismo anterior.
R. Montanya Maluquer nos dice que en la Península Ibérica, tras los sucesos de los años 154 al 133 a. C. (guerras celtibéricas), hay un largo período de paz y así es como un pintor de cerámica (el maestro de las águilas de La Alcudia de Elche) puede establecerse en La Alcudia y decorar vasos para abastecer el mercado, adquiriendo dichos vasos una tan amplia difusión.

Este autor plantea varias posibilidades como hipótesis:

1) Que sea una vajilla de lujo, comerciable por sí misma, independientemente de que en el momento de su exportación se utilice o no como envase para abaratar el transporte.
2) Que se trate de simples envases comerciales, utilizables posteriormente como vajilla.
En una segunda fase, podemos pensar que probablemente se trate de envases comerciales.
El mismo autor sostiene que este pintor que trabaja en La Alcudia no es más que uno de los diferentes decoradores de cerámica que estarían repartidos por toda el área ibérica en vías de romanización.
En cuanto al significado del ave en estos vasos, en los que estarían
depositados los restos óseos de un difunto tras su cremación, posiblemente represente a una diosa protectora de la vida y de la muerte, de la "renovación» y, por tanto, de la fecundidad que, con las alas desplegadas, protege al difunto mientras emerge de la tierra entre elementos vegetales y se eleva al cielo.
Otras veces esta diosa se muestra con apariencia humana mientras que otras se muestra como un pequeño pájaro emergiendo de una flor.
Ramos Folques cree que se tratara de una vajilla o mejor dicho, de un conjunto de piezas de cerámica pintada que, bien fueron decoradas formando serie para ser vendidas conjuntamente, o bien fueron hechas así por encargo del adquirente, o simplemente, productos de un taller que adoptó esta ornamentación.
Lurdes Prados Torreira dice que el  ave, símbolo de la divinidad femenina, sanciona con su presencia los ritos de paso.
La presencia de aves se documenta tanto en depósitos votivos y santuarios, como en necrópolis y “edificios singulares” en los poblados, donde posiblemente tengamos que ver aunadas las funciones de almacenamiento de excedentes, actividades artesanales, y en particular las de carácter textil dado su permanente asociación a elementos relacionados con los telares, junto a posibles rituales de diversa naturaleza.
P.Bosh Gimpera nos dice que las cerámicas de este estilo recuerdan mucho a las aves estilizadas de las mejores especies geométricas u orientalizantes antiguas griegas.
AI lado de la decoración de tipo geométrico hay que destacar la figuración zoomorfa. Se trata de las aves de largo pico, ojo circular y alas desplegadas que forman la imaginaria característica de las cerámicas Elche/Archena. Suelen asociarse a bandas, de las que surgen sus figuras y motivos vegetales, con los que a veces confunden sus rasgos. La cronología de estas cerámicas figuradas es en general  tardía, no anterior al siglo Ill a.C.. continuando al menos hasta el siglo I a. C. (Ramos Fernandez 1982).
El profesor Beltrán considera a este tipo de vasos como cerámicas destinadas a un uso ritual religioso y quizás funerario cuya relación con las mesas sepulcrales es indiscutible . Es tas mesas recibían ofrendas rituales dirigidas a una divinidad, la Gran Madre, protectora de las fuerzas vegetativas. Estas vasijas las considera procedentes del Mediterráneo Oriental, desde Persia, Siria, Troya, Chipre y Creta.
 En cuanto a las formas podemos decir que  la mayor parte de ellas son kalathos  o sombreros de copa de estilo ibérico, van seguidos  en cuanto al número, las tinajas o tinajillas y algún que otro oinochoe, tal como aparece en uno de la Alcudia.
El ave alada  era la imagen símbolo de una deidad femenina que en otras áreas del Mediterráneo recibió distintos nombres: Afrodita, Tanit, Demeter y Perséfone, pero en el caso de los iberos desconocemos cual sería.
La imagen de esta ave surge una y otra vez en contextos domésticos, religiosos y funerarios, en alusión a la divinidad femenina más extendida en ambientes de influjo púnico: Tanit, vinculada a la fertilidad.  Creemos que esta ave se puede tratar de una paloma ya que en el mundo ibérico esta ave tuvo un papel importante en Serreta (Alcoy, Alicante); como figuritas de bulto redondo en el mismo yacimiento y también en el Tossal de San Miguel (Líria, Valencia) y en El Cigarralejo (Mula, Murcia); junto a figuras femeninas o grupos de figuras en terracota en La Serreta y en la necrópolis de La Albufereta (Alicante).
Estas piezas corresponden a imitaciones de vasos realizados desde el siglo V a.C. en cerámica ática, etrusca y suditálica de Figuras Rojas y de Barniz Negro.
Si consideramos que el ave pintada en las cerámicas ibéricas es una paloma vemos que parece tener un papel de protección en el mundo funerario, pero se asocia a la diosa de la vida y la fertilidad. Los vasos con forma de paloma del mundo ibérico se distinguen a nivel formal de los ascos en sentido estricto por la presencia de otro orificio, además del de llenado, que es pequeño y se sitúa en el pico del ave.
En el Amarejo podemos observar dos vasos encontrados en forma de paloma, uno de ellos pintado con estampillas en forma de rosetas.
Tal vez los frecuentes vasos plásticos de terracota en forma de paloma, especialmente diseminados en el ámbito ibérico del sudeste peninsular, como el depósito votivo de El Amarejo o la necrópolis de Coimbra del Barranco Ancho (Jumilla, Murcia), son contenedor y vehículo del perfumeambrosía de la diosa. Los animales amamantan y transmiten también el alimento a los humanos.
La paloma es un animal de carácter favorable, benigno, muchas veces aparecen recipientes en forma de esta ave que servían para contener líquido destinado a las libaciones.
La paloma era la imagen símbolo de una deidad femenina que en otras áreas del Mediterráneo recibió distintos nombres: Afrodita, Tanit, Demeter y Perséfone, pero en el caso de los iberos desconocemos cual sería. La imagen de esta ave surge una y otra vez en contextos domésticos, religiosos y funerarios, en alusión a la divinidad femenina más extendida en ambientes de influjo púnico: Tanit, vinculada a la fertilidad. En el mundo ibérico la paloma tuvo un papel importante en los rituales religiosos y funerarios, sobre todo en las zonas de la península ibérica de mayor influencia púnica. A partir del siglo III a.C., con la presencia de los cartagineses, las influencias púnicas se acrecentaron y tuvieron su proyección en el mundo de las ideas y creencias, en el imaginario ibérico, donde la iconografía de la paloma aparece en diversos soportes: como aplique en una tapadera cerámica de La Serreta (Alcoy, Alicante); como figuritas de bulto redondo en el mismo yacimiento y también en el Tossal de San Miguel (Líria, Valencia) y en El Cigarralejo   (Mula, Murcia); junto a figuras femeninas o grupos de figuras en terracota en La Serreta y en la necrópolis de La Albufereta (Alicante). Asimismo se encuentra en escultura funeraria, como el pichón que sostiene en su mano la entronizada dama de Baza (Galera, Granada); en timaterios de bronce como el de La Quéjola (San Pedro, Albacete); en exvotos, sobre todo femeninos; en joyas, y es especialmente abundante en la pintura vascular de la fachada mediterránea peninsular.
Con cabeza de paloma, en la necrópolis de Cabezo Lucero, aparece un vaso plástico pintado en rojo.
Emeterio Cuadrado nos dice, que parece que la paloma era un ave especialmente grata a la divinidad que pensaban que se alimentaba de su carne y que los indígenas realizaban como ofrenda se cree que a la diosa Proserpina (deidad romana) o Perséfone (deidad griega) y eran percibidas como una especie profética, relacionada siempre con la armonía espiritual y la salud con carácter protector y benéfico. Estas palomas cerámicas son en la mayoría de los casos «askos» ibéricos con un orificio para echar un líquido y otro para la salida de las libaciones que debían tener un carácter funerario dentro de un complejo ritual religioso.
Otra característica en cuanto a las palomas es lo que los arqueólogos, investigadores y científicos llaman  sirenas que viene bien caracterizadas que no son ni más ni menos palomas pero con cabeza de mujer. La mayoría de las veces vienen representadas en el mundo funerario, es decir, en esculturas de los diversos túmulos funerarios, faltándoles a ellas la cabeza sobre todo la mayoría de las veces en que aparecen. Aquí reproducimos una reconstrucción del pilar estela encontrado en la necrópolis orientalizante del Corral de Saus. En dichos enterramientos se han encontrado una serie de fragmentos de vasos plásticos como colas de aves o sirenas que recuerdan mucho a  la cola de la sirena encontrada en el Amarejo y están igualmente pintadas. En esta misma necrópolis aparecen dos sirenas de piedra y un vaso decorado con seres fantásticos de apariencia similar.
Ricardo Olmos Romera nos dice que cabría la posibilidad de que se que se trata de sirenas en vez de palomas.
Probablemente fueron los colonos griegos los que introdujeron esfinges y sirenas en Occidente, ya que son seres mitológicos bien conocidos por ellos.
En el mundo funerario el ave se dota de pechos, se convierte en sirena para amamantar a los hombres, a los que arropará con el velo de sus alas.No debe extrañarnos, pues, que la diosa estante de La Albufereta afronte, asocie al niño con la paloma en su diestra, fiel transmisora de la diosa. Una devoción muy antigua, oriental e ibérica, enlaza estas figuras con la tradición de las damas sedentes con palomas.
R. Olmos nos dice que  la paloma puede estar representada por una divinidad femenina, cuyo nombre no sabemos, y que es la protectora de la fecundidad, de los campos y la agricultura, del ganado y los animales, de la mujer , del crecimiento de los hijos en cuanto se les promete un viaje al más allá u quizá de un posible retorno.
La divinidad nutricia coincide, en parte, con otra imagen más extendida, la dea frugífera de los pebeteros cerámicos en los que pican aves; y también con las palomas plásticas, tal vez contenedores de perfumes en terracota asociados a la divinidad que nutre y fecunda. Los sentidos de todas estas imágenes se relacionan: pebeteros y diosas curótrofas cumplen funciones diferentes, complementarias, el ofrecer a los hombres el alimento de la leche y el don de los cereales.
 El águila
 Entendiendo que este ave fuese un águila vemos que está, relacionada en el panteón griego con el cielo y el sol, es acompañante también de las almas, y suele ser la antitesis de la serpiente, relacionada con la tierra, y con la luna (según la tradición griega, la serpiente tiene los mismos anillos que días tiene la luna), ambos, símbolos por ejemplo de Démeter. El aguila, a saber, "acompaña" a los varones con que, a pie, conduce de las riendas a un caballo en una conocidísima ánfora ibérica de tres asas de La Alcudia.
La significación del águila unida a elementos vegetales ha sido objeto de muchas interpretaciones. Leglay propuso que el ave podría ser una especie de elemento protector. Garcia y Bellido propuso igualmente que el sentido del águila era estrictamente religioso.
Tendríamos aquí, por un lado, dos mensajes en una misma escena: el primer mensaje será el típico de transito hacia el mas allá, en donde el águila, entre las piernas del varón y del caballo, "guía" a ambos; por otro, un mensaje, perfectamente compatible con la heroización del varón en el camino fúnebre, gracias a la compañía del caballo.
AI lado de la decoración de tipo geométrico hay que destacar la figuración zoomorfa.  Se trata de las aves de largo pico, ojo circular y alas desplegadas que forman la imaginaria característica de las cerámicas Elche/Archena. Suelen asociarse a bandas, de las que surgen sus figuras y motivos vegetales, con los que a veces confunden sus rasgos. La cronología de estas cerámicas figuradas es en general tardía, no anterior al siglo Ill a.C.. continuando al menos hasta el siglo I a. C. (Ramos Fernandez 1982).
La significación del águila unida a elementos vegetales ha sido objeto de muchas interpretaciones. Leglay propuso que el ave podría ser una especie de elemento protector. García y Bellido propuso igualmente que el sentido del águila era estrictamente religioso.
 En el vaso del Más allá de Villajoyosa  se plasma, a la manera ibérica, una narración del recorrido y elementos que necesitaría el alma del íbero para llegar a su descanso eterno. Resalta la presencia de la paloma como animal “psicopompo” (conductor de almas), a su vez imagen-símbolo de la divinidad ibérica y que al mismo tiempo podría representar al alma del difunto. La unión del mundo de los vivos y del mundo de los muertos estaría simbolizada por la escalera de siete peldaños, que da acceso al Más Allá, y que aparece mencionada en textos de diferentes religiones antiguas.
En este destino ultraterreno representado en el “Vaso del Umbral del Más Allá”, la exuberante vegetación crece en forma de vides y hiedras, plantas muy relacionadas con la vida eterna, que se expanden sin límite para recrear un ambiente paradisíaco. Junto a ellas emerge un árbol que podría simbolizar el motivo oriental del árbol de la vida o los bosques que se representan en el imaginario greco-itálico para figurar los Campos Elíseos o los bosques de Perséfone, o Proserpina en el panteón romano, que se citan en la Odisea. En esta región, similar al paraíso cristiano, está separada del Hades o Inframundo (similar al infierno cristiano), habitaban los mortales afortunados que podían gozar de una vida eterna feliz.
La aparición sistemática de la paloma y de las aves en general y los más diversos elementos vegetales en complicidad con estas diosas habla claramente a favor de una versión ibérica del prototipo divino Astarté/Afrodita y Proserpina/Perséfone.
 J. Carlos Fernández nos dice que a Endovelico, dios de la Medicina, cura a sus pacientes a través de sueños y oráculos en los templos- sanatorios donde se le rinde culto. Su nombre ha sido traducido como el NEGRO-NEGRO, dado su carácter infernal o como el MUY- BUENO. Se le representa por el jabalí, la paloma y la corona de laurel, aunque tampoco se menciona su nobre. También  viene representado con una rama de pino y flanqueada por genios alados, uno de ellos con antorcha.
Tras todo lo expuesto es posible que los íberos adorasen a Dwayna, aunque como hemos dicho anteriormente, no hacían mención de su nombre,  que es la diosa de la curación, del aire, y de la vida, a menudo representada como una mujer joven, alta y delgada levantada del suelo por unas enormes alas con plumas. Ella es la líder de los Seis Dioses Humanos y sus escrituras tienen las fechas más antiguas de ellos. Sus más fieles devotos suelen ser los curanderos, y ayudar tanto a ricos como a pobres por igual.
El cuervo
Las aves representadas en toda la iconografía ibérica, incluso  se podría decir que fueran cuervos ya que según antiguas creencias  son los encargados de conducir el alma de los muertos hacia el otro reino, es decir, hacia  el Más Allá, utilizándose para ayudar a crear un ambiente misterioso.
El cuervo, de plumaje negro y brillante, es uno de los mayores paseriformes, es decir, uno de los mayores “pajarillos”. Su fuerte pico se corresponde con su voraz alimentación omnívora, dentro de la cual se encuentran la carroña y, en mucha menor medida, las pequeñas presas.
Entre los pueblos de la antigua Iberia existía la creencia, transmitida por autores como Eliano y Silio Itálico, y documentada también por la decoración pintada de algunas cerámicas numantinas, de que las almas de los que habían muerto durante las batallas ascendían a los cielos si sus cuerpos eran devorados por las aves carroñeras. Esta misión religiosa se encomendaba principalmente a los buitres, pero en ella participarían también los cuervos. Un dios céltico de la luz, Lugh, pudo haber tenido cierta relación con el cuervo, pues el vocablo galo “lugos” parece que designaba a dicho animal.
El cuervo en la tradición celta simbolizaba la batalla y la muerte. La Diosa Morrigu, "Reina de los Fantasmas" y Señora de la Guerra y la Fertilidad del Clan (es una Diosa con una fuerte connotación sexual), se transformaba a menudo en cuervo o corneja, profetizando la muerte en el campo de batalla y posándose en el hombro de los que agonizaban. El cuervo simboliza también los cambios que acontecen en nuestra vida, los cuales pueden ser positivos o negativos, pero que nos ayudan a crecer.
El cuervo nos habla de guerras y dificultades que hemos de superar, y de las que obtendremos crecimiento interno y espiritual. Pero el cuervo es también aquel que trae mensajes de los Dioses y del Otro Mundo.
Aunque el cuervo muchas veces se considere un mal augurio y un signo de guerra, de enfermedad o de muerte, en China Japón y Persia es un mensajero de los dioses y un símbolo del sol. En la leyenda nórdica, el dios Odín siempre está acompañado por dos cuervos. De acuerdo con la mitología de los nativos norteamericanos, la lierra fue creada por un cuervo que arrojaba guijarros para formar las islas en el mar.
Se puede señalar la existencia de cierta contraposición entre los simbolismos de la paloma y el cuervo, pues la imagen dulce de la paloma contrasta con el aspecto huraño del cuervo, el cual prospera con los cadáveres que dejan sobre el campo las guerras.
Es posible que los vasos  pintados y hallados con representación de algún ave que no fuese la paloma, pudieran corresponder a las tumbas de guerreros, ya que la mayoría de esta aves simbolizan el “espíritu de la guerra”, porque como hemos dicho hay aves, tales como los gallos que simbolizan a los soldados o guerreros.
Existe la creencia de que después de la muerte el alma abandona el cuerpo en forma de pájaro y, en consecuencia, el ave es un símbolo del espíritu. Los pájaros pueden ser mediadores entre los dioses y los hombres y actúan como mensajeros de la divinidad. En muchas religiones se habla de seres celestiales o espíritus alados: los ángeles, querubines y seralines. Las aves se pueden observar en el Árbol de la Vida, y a veces se representan luchando con una serpiente o llevándosela, para simbolizar el difícil equilibrio entre el sol (pájaro) y el agua (serpiente). En el arte cristiano, esta imagen simboliza la lucha entre el bien y el mal.
Aquí vemos algunas interpretaciones sobre cada una de las aves que  como se puede observar en los vasos hallados en los diferentes yacimientos teniendo cada una un significado diferente.
Como curiosidad, añadir que los cuervos siempre fueron unidos a lo sobrenatural no sólo por su color y sus hábitos carroñeros, sino también por su inteligencia y su capacidad para imitar sonidos,  y a veces hasta palabras.

Gorrión

En el Antiguo Testamento el gorrión aparece como símbolo de soledad, mientras que en el Nuevo representa la bajeza y la insignificancia No obstante, también se asocia con la lujuria y la fertilidad, y en la mitología griega con Afrodita, la diosa del amor. En Japón, el gorrión es un símbolo tradicional de lealtad, tal vez debido a su naturaleza sociable.

Golondrina

La golondrina, que con la llegada del tiempo cálido inicia su vuelo de vuelta hacia el norte, simboliza la primavera, la renovación de la vida y la fertilidad. Ya que la golondrina permanece casi siempre en el aire, en algunos lugares de Africa se considera símbolo de la pureza, pues no llena sus plumas de tierra al caminar sobre el suelo.

Halcón

El halcón es un símbolo del sol y de las fuerzas masculinas de la naturaleza, y posee particular importancia en la mitología egipcia, donde fue consagrado a Ra. También representaba una forma popular del dios Horus, Al igual que el águila, el halcón, con su fuerza y su alto vuelo, simboliza la libertad del espíritu, lo que explica su popularidad como ave de caza en Europa. En China se le atribuyen los poderes curativos del sol y también el poder destructivo de la guerra.

Gallos y gallinas

Durante mucho tiempo los gallos y las gallinas se han empleado en los rituales. Antiguamente se creía en sus poderes como talismán y se empleaban para desviar el peligro. En algunas partes se sacrificaban gallos para derramar su sangre y devolver la fertilidad a la tierra.
La gallina se suele ver como un símbolo del cuidado materno y de la protección. En el cristianismo, la gallina con sus polluelos representa a Cristo y sus fieles.

Gansos, cisnes y patos

Los gansos son aves solares. Se asociaban con muchos dioses griegos y romanos y se empleaban como guardianes de los templos, por ello simbolizan la vigilancia y el amor. En el hinduismo, el ganso es la montura del dios Brahma, mientras que en China y Japón se relaciona con la luna de otoño y es mensajero de buenas noticias. Cuenta el mito griego que Zeus se convirtió en un cisne para seducir a la bella Leda. El cisne también se asocia con Venus o Afrodita: su carroza atraviesa el aire tirada por cisnes. Para los nativos de Norteamérica, el cisne es un símbolo de la confianza y la sumisión. Se dice que la canción del cisne moribundo es un mensaje de alegría, ya que se encuentra en el umbral del más allá.  En las leyendas de los indios norteamericanos, el pato actúa como mediador entre el cielo y el agua, y fue una de las criaturas que ayudaron a renovar la tierra después del Diluvio. De acuerdo con la tradición hebrea, el pato simboliza la inmortalidad, mientras que en China y Japón representa la satisfacción. la felicidad en el matrimonio y la fidelidad.
El cisne era el ave sagrada de Afrodita/Venus y el ave solar de Febo/Apolo y tiene una significación amorosa relaciinada con la historia de Zeus/Júpiter que se convirtió en cisne para seducir a Leda.

Cigüeña

En el antiguo Egipto y en Grecia existía la creencia de que las jóvenes cigüeñas trataban a sus mayores con mucha amabilidad, por lo que simbolizaban el deber filial. En Europa, la cigüeña se asocia con la primavera y con el nacimiento. La cigüeña es junto con el águila y el ibis la destructora de los reptiles, esas criaturas cuyo significado es siempre funesto: por lo tanto. todo lo que las aniquila tiene carácter benéfico y solar. Pero de las tres aves. solo el águila sigue siendo enteramente solar. ya que el ibis y la cigüeña consiguen el sustento en los pantanos o a la vera de los ríos en el elemento liquido el cual se relaciona con la creación, pues la vida se origina en las aguas. Por lo tanto la cigüeña. por su estrecha conexión con el embrión es portadora de nueva vida: en primavera. y es siempre un signo de buen augurio.

Pavo real

Este pájaro real, con su cola en forma de abanico, es un símbolo del sol, y su cola circular representa la bóveda del cielo cuyos «ojos» son las estrellas. En el budismo, sus numerosos ojos simbolizan su vigilancia, aunque se cree que sus plumas traen mala suerte ,en forma de algún mal de ojo. En la India, el pavo real es la montura de Karttikeya, dios de la guerra. El pavo real corteja a la hembra con tanto orgullo que se le considera sinónimo de la vanidad.

Urraca

La urraca es un ave de mal agüero en Occidente, donde sus graznidos anuncian problemas entre marido y mujer. En Oriente, se considera un mensajero de la alegría, y su grito anuncia la llegada de un huésped agradable. Dos urracas juntas simbolizan felicidad marital.
Al igual que el cuervo, la urraca,  también es capaz de articular sonidos y palabras

Buhos y Lechuzas

Estas aves nocturnas, tanto el buho como la lechuza eran aquellas que  guían las almas al Otro Mundo. La lechuza era un ave consagrada a Juno al igual que la lechuza, símbolo de la oscuridad y la muerte. Tipifican el poder profético y la sabiduría.

La Grulla

La grulla que es también un ave de las aguas. tiene un vasto simbolismo en Oriente. Es un ave de linaje solar. mensajera de los dioses. e intermediaria entre el cielo y la tierra. Conduce las almas al Paraíso y significa longevidad, vigilancia, prosperidad y autoridad. En la mitología céltica, es el ave sagrada del soberano del mundo subterráneo y anuncia guerra y muerte.

LOS VASOS DE AZAILA
Teniendo en cuenta el proceso orientalizante de todos los pueblos de la celtiberia, los vasos de Azaila se pueden interpretar de la siguiente manera, según los simbolismos de los pueblos orientales.
En uno aparecen palomas, las cuales nos expresan signos de benevolencia  y  una señal  hogareña de la persona incinerada. En otro  vaso se ven gallos que representan el carácter  de devolver a la tierra lo que es de ella, para la fertilidad y la procreación, Si aparece una lechuza o un buho significa que esta persona tenía  poder y sabiduría. Cuando aparece una grulla anuncia guerra y muerte, considerando  así, que este vaso en el que aparece dicha ave pudiera pertenecer a un guerrero.


miércoles, 23 de noviembre de 2011

LA ALCUDIA

Se ha erigido un aparatoso decorado en el lugar donde fue hallada el 4 de agosto de 1897 la Dama de Elche, en el Yacimiento de L'Alcudia. Es éste un yacimiento humilde pero con bastantes posibilidades.

Sólo hay que dar un paseo por el Museo con el que cuenta el propio yacimiento (independiente del Museo Arqueológico de Elche o del MARQ) y uno cae enseguida en la labor realizada hasta ahora y en las sorpresas que puede deparar el futuro en un lugar en el que se han hallado restos prehistóricos, íberos, romanos, visigóticos y medievales de cierta importancia.

Sin lugar a dudas, el reclamo del yacimiento es el hallazgo de la famosa Dama de Elche que realizó fortuitamente un agricultor adolescente cuando finalizaba el siglo XIX. Existen versiones que tratan de hacer ver que la Dama de Elche no es más que una muy cuidada imitación que realizaría un artesano de la zona aprovechando la estancia en Elche de Pierre Paris, arqueólogo frances que negoció su compra para el Louvre.

En la actualidad se la considera un busto íbero realizado, posiblemente,entre los siglos III al V a.C. El análisis de la pigmentación que aún cubre alguna parte junto con el análisis comparativo de alguna de las joyas y fíbulas que decoran a la Dama (que difícilmente podrían reproducir tan exactamente los artesanos estafadores de moda en aquella época) son algunas de las más evidentes pruebas a su favor. Es muy posible que la Dama de Elche sirviera como reservorio donde ubicar las cenizas de algún difunto, alguna reliquia o un objeto sagrado (dado el agujero practicado en su espalda).

A pesar de lo estrambótico del templete de homenaje, en la visita a L'Alcudia uno no puede más que sentirse emocionado ante el significado que representa el área arqueológica: nos encontramos ante una de las más importantes ciudades íberas de la Contestanía, antecesora de la ciudad romana Illici Augusta Colonia Julia, la futura Elche que se construiría un poquito más al norte heredaría su nombre.

El yacimiento cuenta con un foro, algunas domus, un aljibe, unas termas y otras estructuras entre las que destacan los restos de una basílica paleocristiana (construida sobre un templo íbero reconstruido al lado).

Pero algunas de las cosas más sorprendentes se ubican en el Museo cercano al yacimiento. Una de ellas, la reproducción de un Calamón (Porphyrio porphyrio) entre la decoración de uno de los mosaicos romanos de los que dispone el Museo. Se trata de un mosaico de los habitualmente dedicados a motivos acuáticos y de fauna.

En una esquina se sitúa un ave, muy posiblemente un calamón, que de acuerdo con las últimas teorías quizá fuese domesticada en época romana. Ello hace más sorprendente la situación de peligro de extinción que esta especie vivió en los años 60-70, situación que afortunadamente parece haber superado.

El Museo cuenta con una buena colección de piezas neolíticas, ibéricas y romanas. Entre las ibéricas están piezas muy conocidas como el torso del guerrero con el peto en forma de cabeza de lobo.
Pero son quizá las cerámicas decoradas en estilo elche-archena las que más nos entusiasmaron.

Contestania es el nombre que dan los autores antiguos (Estrabón, Plinio en su Historia Natural, Ptolomeo) a la región sureste de la península ibérica (equivalente al Alicante actual) donde vivía la tribu ibera contestana, cuya cultura está muy influida por la cercanía a la costa y la facilidad que ello suponía para el comercio con fenicios y griegos.

Entre las manifestaciones artísiticas más sobresalientes de los contestanos, además de la Dama de Elche, se encuentran los motivos decorativos de sus cerámicas que han dado nombre incluso a un estilo, el de Elche-Archena (antes llamado de Archena a secas) que incluye abarrotadas escenas, especialmente zoomorfas, que apabullan al observador entretejiendo las figuras con motivos geométricos y vegetales. Es asimismo habitual la presencia de figuras humanas en estas cerámicas (al lado, una figura femenina monta a pelo sobre un caballo). En el Museo de L'Alcudia hay una buena representación de todo ello.

La cerámica ibérica, según el arqueólogo Ruiz Molinos, pasa por seis fases en función de la época en la que fue realizada. Muchas de las cerámicas del Museo de L'Alcudia pertenecerían a la etapa Ibérico IV (350/300- 175/150 a.C.) o Ibérico pleno-tardío, etapa en la que aparece el estilo Elche-Archena.

Entre las más sorprendentes, el impresionante kalathos llamado de "la tonta del bote", nombre procede de los rostros que aparecen bajo las asas de este enorme vaso ibérico y cuya imagen, después de un curioso juicio por sus derechos, es en este momento el logotipo del Museo.

Este vaso presenta una riquísima decoración simbólica, por lo que pudo tener un uso cultural o ritual.




En realidad, llaman la atención todas las vasijas y jarras ibéricas con este tipo de decoración. Algunas de ellas son realmente fascinantes. Por ejemplo, el vaso en el que aparece una figura humana envuelta en un manto con capucha sujetando las riendas de un caballo ensillado que camina detrás de él.

Según la documentación, esta escena responde bien a un tema de la vida cotidiana o bien una escena de tipo funerario, en el que un ibero conduce el caballo de un difunto cuya alma, en forma de pájaro con las alas extendidas, les sigue.


En cualquier caso, es una imagen muy poderosa y muy relacionada con el resto de imágenes zoomorfas tan abundantes en esta estética ibérica.




El ave con las alas extendidas es uno de esas imágenes y, además, una de las más extendidas. Posiblemente se trate de un ave rapaz (un águila, por ejemplo).

El que el pico no se corresponda con estas aves más bien se puede deber al simbolismo que busca el dibujo.


Además de estas aves, en las cerámicas aparecen jabalíes, peces, conejos o liebres, caballos, toros, cabras y un largo etc de fauna que, acompañados por la decoración típicamente vegetal de zarcillos y hojas de hiedra, representan la significación que los pueblos ibéricos le concedían a la naturaleza que les rodeaba.


Pero son los lobos los verdaderos protagonistas de estas cerámicas. El lobo representa un verdadero icono religioso o social para los iberos. Aparecen lobos en sus escudos, en algunas lápidas funerarias, en las grandes esculturas tan representativas de la época... y por supuesto, en la decoración de las cerámicas de Elche-Archena.


Aquí el lobo, interepretado como el "carnicero", aparece siempre en actitud fiera y desafiante, con las fauces abiertas, como figura completa o en protomo, siendo "domado" o cazado por el hombre o manifestando su poder y gran presencia apareciendo como figura que ocupa mayor espacio en muchas de las cerámicas del Museo de L'Alcudia.


Estos carniceros, al igual que las aves con alas extendidas, son muy representativos del estilo Elche-Archena y fueron pintados utilizando pigmentos basados en óxidos de hierro, manganeso y aluminio.


Una de las cosas más curiosas que se pueden observar en los amplios fondos del museo es, precisamente, la evolución de esta cerámica ibérica. Tras la conquista por parte de Roma y la consiguiente romanización de los pueblos indígenas de la península, la decoración ibérica va desapareciendo poco a poco.

Aún se pueden hallar vasos y platos del siglo I a.C con alguna decoración que recuerda a la ibérica pero que paulatinamente se irá basando en figuras geométricas y vegetales no quedando rastro siquiera de carniceros, aves o jabalíes.

Al final de época romana no hay huella de los estilos iniciales de época íbérica, ni de su abarrotado y barroco imaginario.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

LA MARINA BAIXA


La Marina Baixa és una comarca costera, pero a su vez muy montañosa. Se puede dividir en dos claras zonas, la línea costera y los valles interiores.
La Marina Baixa limita al norte con La Marina Alta; al este, con el Mar Mediterráneo; al oeste con las comarcas de El Comtat y L'Alcoià; y al sur con L'Alacantí.
Tiene grandes sierras y montañas como el Puig Campana, la Sierra de Aitana, la Sierra Bernia o la Sierra de la Xortà y ríos autóctonos como el Amadorio, el Algar o Guadalest.
Son tierras, especialmente las costeras, que se han visto inmersas en las últimas décadas en un vertiginoso crecimiento demográfico y urbanístico, potenciado por una industria turística de las más importantes del mundo.
Geológicamente la Marina Baixa se sitúa al sur del extremo este de las cordilleras Subbética y Prebética valencianas. Tradicionalmente el término Marina corresponde a la franja costera entre Teulada y Villajoyosa. La Marina Baixa comienza al norte con la Sierra Bernia y el Carrascal de Parcent y constituyéndose los valles de los ríos Bolulla y Guadalest formando el río Algar. El sector sur de la Marina Baja se apoya en la Sierra de Aitana, de donde nacen los ríos de Sella y de la Villa, y el macizo del Puig Campana, de donde nacen barrancos y rieras menores.
Esta comarca ha sido intensamente poblada desde los tiempos de los íberos, asentamientos que perduraron hasta prácticamente la invasión musulmana.





domingo, 13 de noviembre de 2011

LA ALBUFERA DE ELCHE



     La Albufera de Elche o llamada también Albufera de Guardamar, es  uno de los espacios húmedos más importantes de la Comunidad Valenciana, situada al S de la provincia de Alicante y por tanto enclavada en la Contestanía de los Íberos. Veamos sobre estas líneas a los habitantes antiguos que vivían en la Albufera de Elche.
     Desde el punto de vista geológico se localiza en la Depresión de Elche, dentro de la Cuenca del Bajo Segura, y ocupa parte del sinclinal limitado por los anticlinales que constituyen la Sierra de Santa Pola y la Sierra del Molar.(Guardamar el Segura, Bajo Segura, abanico del Vinalopó, costa de la Serra del Molar) antes de la retirada del mar de las costas.
      El alejamiento posterior de la línea de costa supone en el Bajo Segura la desaparición de la laguna y la instalación de una llanura de inundación con zonas palustres y lagunares de carácter dulceacuícola.
      Según datos arqueológicos disponibles procedentes del yacimiento de la Picola, la barra arenosa que cierra hoy las Salinas de Santa Pola es posterior al período romano.
     El reducto de la extensa Albufera d'Elx son los humedales que constituyen en la actualidad las Salinas de Santa Pola y el Fondo d'Elx-Crevillent; no obstante, es necesaria la realización de nuevos estudios para confirmar la conexión reciente entre ambas zonas húmedas.
      La presencia fenicia en la  antigua Albufera d´Elx constituye un tema importante para entender la colonización semita en el seno de la Contestanía Ibérica.
   Hacia el fin del siglo VI nos encontramos en esta zona una serie de características cerámicas que ya estaban plenamente desarrolladas en los ambientes fenicio-púnicos del S de la península Ibérica. Como respuesta a este movimiento de flujo, se producirá en las costas del E peninsular, sobre todo en la desembocadura del Ebro y País Valenciano, el consiguiente movimiento de reflujo desde el SE francés, el cual tendrá entre otras consecuencias, la introducción de nuevas características ceramológicas, así como la aparición de nuevos tipos cerámicos como son la jarra bitroncocónica y la urna de orejetas perforadas.

La época final de esta forma tiene lugar en las postrimerías del siglo IV/ primera mitad del III, momento en el que aparecerán los estilos decorativos de Llíria, Elx-Archena, la producción de barniz rojo en el área ilergeta y la cerámica con estampillas. Ejemplares del siglo III y posteriores son escasos y muchos de ellos corresponden a perduraciones, localizados en basureros, cenizales o en yacimientos sin claro contexto arqueológico, repartidos entre las provincias de Guadalajara, Tarragona, Barcelona, Castellón, Lleida, Ibiza, Soria, Valladolid, Badajoz y Portugal, llegando los últimos ejemplares al siglo I a.C.(Sitges de la Por (Autopistas 1995) y Huerto de los Frailes (Watenberg 1978).

      Es posible, según algunos, que en plena desembocadura de los ríos  Segura y Vinalopó o en Plena Albufera, nos encontramos con la  antigua colonia de Alone, pero esto queda en la duda, debido a la magnitud, grandeza y cercanía de poblados y gentes de todas clases y etnias, según demuestran los  hallazgos.

    Es significativo el que tanto La Fonteta como otros centros en que la presencia comercial fenicia fue habitual estén amurallados, indicio de la existencia de un proceso de acumulación de bienes que exigía medidas de seguridad disuasorias ante las posibles ambiciones de las comunidades indígenas del entorno. También presenta murallas el pequeño enclave fenicio del Cabeçó del’Estany (Guardamar), punto adelantado en el acceso a la ruta comercial del Segura.
    La influencia cultural fenicia favoreció en el Sureste durante el Hierro Antiguo la regularización urbanística de algunos núcleos poblacionales mediante obras de aterrazamiento y mediante la introducción de viviendas angulares, más amplias y duraderas que las de la tradición constructiva indígena. Cada vez se hicieron más frecuentes las viviendas con bancos adosados y esmerados enlucidos. comunes durante el período ibérico.
       La Fonteta generalizó diferentes productos, principalmente cerámicas torneadas, en el hinterland de la Vega Baja del Segura y del Bajo Vinalopó, mientras que los artesanos fenicios instalados en Peña Negra suscitaron una destacada producción alfarera cuyas piezas sirvieron para abastecer a otros yacimientos más interiores, como El Monastil (Poveda, 2000).
A partir de la estratificación del poblado de Los Saladares, Arteaga (1976-78) arguye que los primeros vasos con apéndices perforados aparecen a mediados de la sexta centuria o ligeramente antes, a causa de las relaciones con la cultura griega, y que tienden a desaparecer hacia los momentos finales de la centuria siguiente, al mismo tiempo que se instaura la tipología cerámica del Horizonte Ibérico Pleno.
No obstante, en las zonas de mayor raigambre ibérica existen algunas perduraciones. González (1983) a partir de los hallazgos de las excavaciones efectuadas en La Peña Negra de Crevillente, mantiene que el lugar de origen se encuentra también en Grecia, y más concretamente en las tumbas del periodo Geométrico Primitivo del cementerio ateniense del Areópago, y en otras zonas orientales       
          .
En ellos se distingue una verdadera diferencia tanto formal como cronológica con los restantes ejemplares del mundo ibérico debido a “(...) una progresión en la disminución del tamaño original hasta desembocar en el tipo más o menos estandarizado en la producción funeraria ibérica (...)” (Gónzalez 1983). Este tipo cerámico está fabricado con pastas de origen local y ofrece además, una inspiración helénica debido a la intrusión de cerámicas griegas en la última etapa de Peña Negra.
La impronta que dejó la presencia fenicia y su interrelación con las comunidades indígenas en esta zona del Sudeste se puede observar a través de la génesis de un floreciente período orientalizante, bien tipificado en Peña Negra II, en donde desde la arquitectura hasta los repertorios materiales, la iconografía y el propio mundo de las creencias espirituales, encuentran su eco en el seno de la cultura fenicia. Una vinculación con el período final de Peña Negra II y con las innovaciones que emanaron directamente desde el asentamiento fenicio de la desembocadura del Segura la hallamos en el poblado ibérico arcaico de El Oral, en donde se han recogido cerámicas fenicias del Grupo de Málaga, así como un fragmento de vaso de alabastro que podrían ser los escasos restos de una fase previa mal constatada, o incluso materiales dispersos procedentes del expolio antiguo de una necrópolis fenicia.
La concentración de necrópolis y poblados ibéricos antiguos (El Oral, La Escuera, El Molar, El Cabezo Lucero) en el tramo final del río Segura, no es mera coincidencia. Representa la constatación de la importancia de este foco de orientalización que generó la iberización del fondo poblacional muy mixtificado del Hierro Antiguo de la zona.
Claro está que estaban tanto estos, como Peña Negra , de carácter fenicio y griego,  los Saladares y La Fonteta, de carácter fenício en Plena Albufera de Elche que  se extendía a esas zonas, es decir a la desembocadura del Segura.
Resulta altamente ilustrativo que la tradición de un artesanado oriental en el período precedente sea recogida por otro orfebre que se enterró en una de las tumbas del Cabezo Lucero, acompañado justamente de varias matrices de bronce para fabricar medallones huecos.
El influjo orientalizante se debilita en otras regiones más septentrionales del País Valenciano, donde los productos cerámicos fenicios, como la vajilla de barniz rojo y la gris o los típicos envases anfóricos, están mucho menos presentes, signo de que sus mercados indígenas participaron escasamente durante el Hierro Antiguo de las actividades comerciales desplegadas por los fenicios desde sus enclaves ibicencos y del Bajo Segura.
En los centros coloniales fenicios andaluces y en La Fonteta la metalurgia del hierro se daría desde momentos cercanos a su fundación. Desde allí los conocimientos técnicos relacionados con el trabajo del hierro irradiarían hacia los poblados indígenas. Los resortes utilizados por los comerciantes extranjeros en la explotación de los recursos minerales del Sureste, más ricos en el área murciana que en la alicantina, están estrechamente vinculados con el proceso de aculturación suscitado en el mundo indígena, cuyo mejor exponente es el mestizaje cultural detectado en Peña Negra. Junto a los recursos mineros, la sal, el esparto y los productos agropecuarios del Sureste figurarían también entre los bienes dignos del interés comercial de los colonos fenicios.

       Los artesanos fenicios, locales o itinerantes, ofrecieron productos de lujo a las aristocracias indígenas, como la diadema de Crevillente, joya áurea con decoración repujada, influída por los gustos de la orfebrería etrusca. La orfebrería de la etapa orientalizante, conocida como tartésica, presenta unas características morfológicas, técnicas y funcionales muy diferentes con respecto a las de la orfebrería del Bronce Final, representada en el Sureste sobre todo por el tesoro de Villena.
      Los fenicios se trajeron un tipo mediterráneo de orfebrería basada técnicamente en la terna “soldadura-filigrana-granulado”. A lo largo de la presencia colonial fenicia en el Sureste fue cambiando el concepto de joya, pasándose de lo pesado y macizo a lo ligero y hueco, de lo liso y geométrico a lo relivario y figurativo (Perea y Aranegui, 2000, 12-13). Se enriqueció simbólicamente la iconografía local con motivos orientales, como las rosetas, las flores de loto, las palmetas, los árboles de la vida, los animales exóticos o fantásticos y los elementos astrales, todo ello en constante alusión a la fecundidad y al ciclo vital, simbolismo que se perpetuará en las manifestaciones artísticas de época ibérica.
El puerto comercial fenicio de La Fonteta sería el encargado de redistribuir por el Sureste multitud de productos mediterráneos, en muchos casos procedentes de las colonias fenicias andaluzas. Mantenía además una rápida y fácil conexión con los enclaves fenicios de la isla de Ibiza, hecho constatado por los significativos hallazgos anfóricos y de otros elementos ibicencos realizados en las costas alicantinas desde las zonas de Jávea y Denia hasta el área del Bajo Segura. La influencia cultural de la colonia de La Fonteta sobre las poblaciones indígenas de la antigua albufera del Segura sería determinante en la aceleración y cambio de sus procesos de estratificación social e intensificación productiva.
     Tanto La Fonteta como los colonos fenicios asentados en Peña Negra desarrollarían una febril actividad comercial en el marco de una próspera explotación agropecuaria y metalúrgica del entorno, realizada a través de los intermediarios indígenas.
       Los talleres de Peña Negra, cuyos productos llegaron periódicamente hasta el ámbito sardo, son, junto con los de Fort Harrouard en el Norte de Francia, unos de los mejor documentados de este tipo de metalurgia de carácter atlántico. El impacto comercial fenicio en el Sureste provocó además la instauración de un patrón premonetal para las transacciones en forma de barras planas, las cuales conservan su cono de fundición (González Prats, 1991, 114). Estas barras se elaboraban con un cobre muy depurado, en bronce y en plomo. Responderían a un determinado sistema metrológico que nos resulta desconocido. Su área de dispersión afecta a la mitad meridional de la provincia de Alicante y a la isla de Formentera.
        Uno de los talleres metalúrgicos documentados en Peña Negra incluía la vivienda, el horno y una escombrera con más de cuatrocientos fragmentos de moldes, sobre todo de arcilla, exponentes de una alta y sofisticada tecnología, en donde se obtenían piezas típicas de los horizontes culturales de la Ría de Huelva, Vénat, Ronda y Sa Idda (González Prats, 1992, 144). En la escombrera, junto a varios kilos de escorias de cobre y bronce, apareció un fragmento de una pieza de hierro, que sería un objeto importado. Mientras que el Sureste participaba del desarrollo de la metalurgia atlántica y mediterránea, el resto del País Valenciano permanecía imbuido por una metalurgia de tipo continental.
        La influencia fenicia experimentada por los yacimientos de Peña Negra y Los Saladares se aprecia también en la aparición de nuevos tipos de viviendas desde el siglo IX a.C. Las cabañas tradicionales de planta oval o circular, a veces semiexcavadas en el suelo y realizadas con materiales perecederos, vieron cómo a su lado se edificaban otras angulares con zócalos de piedra y otras de planta circular levantadas a base de tapial y adobe, con paredes de barro rojo enlucidas de blanco o amarillo. En cuanto a los enterramientos, se observa en la necrópolis de cremación de Les Moreres, fechada entre el siglo IX y mediados del siglo VI a.C., la extensión de prácticas y construcciones funerarias de tipo meridional, como los túmulos planos, los círculos de piedras hincadas y las plataformas ovales y cuadradas.
         Estas últimas son el precedente de las tumbas de empedrado que se generalizarán en la Contestania durante el período ibérico (González Prats, 1992, 143). Se trata de construcciones funerarias nuevas que dan idea de las transformaciones culturales experimentadas por el Sureste en su contacto con los agentes comerciales fenicios. Antes de la llegada de los colonos fenicios, Peña Negra presentaba algunos elementos próximos al horizonte cultural meseteño de Cogotas I, como las cerámicas de incrustación y de retícula bruñida o las viviendas circulares de barro.
   González Prats (1992, 145) considera que durante el Hierro Antiguo el Sureste formó parte del ámbito orientalizante tartésico, fenómeno cultural ya más diluido al Norte del río Vinalopó, el cual pudo actuar por entonces como frontera entre grupos poblacionales con tradiciones diferentes.
    Las revisiones de materiales efectuadas en yacimientos interiores del País Valenciano han servido para identificar la presencia de algunas cerámicas fenicias durante el Hierro Antiguo, fenómeno atestiguado por ejemplo en El Castellar de Meca (Ayora) y el área alcoyana. En el Alt de Benimaquia (Denia) se desarrolló en la primera mitad del siglo VI a.C. una destacada producción vitivinícola, la cual sería impulsada por las elites indígenas a partir de los conocimientos proporcionados por los comerciantes fenicios, que frecuentaban la región en busca de hierro (Gómez Bellard y Guerín, 1995). Los lagares localizados en el yacimiento se insertaban en un complejo fortificado que tenía como objetivo proteger y prestigiar el sistema productivo desarrollado, y que además estaba en consonancia con el alto valor estratégico del lugar en que se emplazaba, pues desde allí se divisan las costas ibicencas y las embarcaciones provenientes de las mismas.
Entre los primeros elementos foráneos aparecidos en Peña Negra, los cuales nos remiten a la segunda mitad del siglo IX a.C., se encuentran las fíbulas de codo, una fíbula de doble resorte, brazaletes de marfil y cuentas de collar de fayenza y de pasta vítrea. Se trata de objetos de adorno utilizados por los agentes fenicios para entablar un contacto amistoso con las comunidades indígenas. Además de los objetos referidos, en la necrópolis de cremación del yacimiento, denominada Les Moreres, se recuperaron urnas arcaicas de tipo Cruz del Negro y un plato de barniz rojo de inicios del siglo VIII a.C. La interacción humana y comercial con el mundo fenicio fue incrementándose, de modo que Peña Negra, partícipe de la corriente orientalizante, experimentó en el siglo VII a.C. una formidable expansión urbanística.
La influencia fenicia experimentada por los yacimientos de Peña Negra y Los Saladares se aprecia también en la aparición de nuevos tipos de viviendas desde el siglo IX a.C. Las cabañas tradicionales de planta oval o circular, a veces semiexcavadas en el suelo y realizadas con materiales perecederos, vieron cómo a su lado se edificaban otras angulares con zócalos de piedra y otras de planta circular levantadas a base de tapial y adobe, con paredes de barro rojo enlucidas de blanco o amarillo. En cuanto a los enterramientos, se observa en la necrópolis de cremación de Les Moreres, fechada entre el siglo IX y mediados del siglo VI a.C., la extensión de prácticas y construcciones funerarias de tipo meridional, como los túmulos planos, los círculos de piedras hincadas y las plataformas ovales y cuadradas.
        La Fonteta generalizó diferentes productos, principalmente cerámicas torneadas, en el hinterland de la Vega Baja del Segura y del Bajo Vinalopó, mientras que los artesanos fenicios instalados en Peña Negra suscitaron una destacada producción alfarera cuyas piezas sirvieron para abastecer a otros yacimientos más interiores, como El Monastil (Poveda, 2000).
La homogeneidad de las pastas de las cerámicas fenicias redistribuidas durante la fase orientalizante por el Levante peninsular nos remite siempre a Ibiza y a la presencia colonial en la antigua albufera del Segura. El panorama económico apunta a que la extracción del hierro era uno de los principales objetivos del mundo fenicio occidental, lo que explica la presencia de material cerámico fenicio en diversos núcleos mineros castellonenses del Maestrazgo y de la Vall de Uxó.
       Los artesanos fenicios, locales o itinerantes, ofrecieron productos de lujo a las aristocracias indígenas, como la diadema de Crevillente, joya áurea con decoración repujada, influída por los gustos de la orfebrería etrusca. La orfebrería de la etapa orientalizante, conocida como tartésica, presenta unas características morfológicas, técnicas y funcionales muy diferentes con respecto a las de la orfebrería del Bronce Final, representada en el Sureste sobre todo por el tesoro de Villena.
      Los fenicios se trajeron un tipo mediterráneo de orfebrería basada técnicamente en la terna “soldadura-filigrana-granulado”. A lo largo de la presencia colonial fenicia en el Sureste fue cambiando el concepto de joya, pasándose de lo pesado y macizo a lo ligero y hueco, de lo liso y geométrico a lo relivario y figurativo (Perea y Aranegui, 2000, 12-13). Se enriqueció simbólicamente la iconografía local con motivos orientales, como las rosetas, las flores de loto, las palmetas, los árboles de la vida, los animales exóticos o fantásticos y los elementos astrales, todo ello en constante alusión a la fecundidad y al ciclo vital, simbolismo que se perpetuará en las manifestaciones artísticas de época ibérica.
Todos los establecimientos tienen en común su emplazamiento en un promontorio poco elevado, situado a la entrada de una vía fluvial y con su necrópolis en la orilla opuesta al curso del agua en otro islote, con las excepciones de Gadir y Almuñécar.
      Este modelo de asentamiento responde al descrito por Tucídides (VI, 2) en promontorios o islotes con fines comerciales.


YACIMIENTOS   FENICIOS EN LA ALBUFERA  DE ELCHE 


Cabezo de L´Estany 

YACIMIENTOS   IBERICOS  EN LA ALBUFERA  DE ELCHE