Si alguien está  más interesado en este tema envieme un email a:
 If anyone is interested in a subject more on this subject send me an email to:

mediterrano@gmx.us

Mostrando entradas con la etiqueta iberos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta iberos. Mostrar todas las entradas

viernes, 3 de mayo de 2013

LA CONTESTANIA

Algunas fuentes antiguas nos señalan unas áreas en donde sitúan a mastienos en la región de Murcia, contestanos (de Alicante al río Júcar), edetanos (del Júcar al Mijares) e ilercavones (hasta el Ebro).
    Además de ver los poblados, santuarios, Opidums, pueblos, necrópolis de la Provincia de Alicante, Provincia de Albacete, Provincia de Murcia y Provincia de Valencia pertenecientes  a la Contestanía, incluiremos también para comprenderlo todo, algunos yacimientos de las zonas limítrofes como pudieran ser Edeta o Líria, Cástulo, Kelin y algunas más que sin estar en el territorio contestano,  como Azaila y centros del Bajo Ebro, nos ayudarán a comprender todo el proceso de culturalización e iberización  de los pueblos de la Península antes de que llegasen los romanos. 
        La Contestanía  es una de las regiones que más datos aporta  del mundo íbero en cuanto a su cultura, su organización, religión y poblamientos, según nos demuestran o relatan todos los yacimientos encontrados.
    Los elementos materiales que conocemos hoy del mundo ibérico, no se ciñen a unos territorios precisos y suficientemente definidos, y a  veces, hemos de basarnos más en los datos sobre fronteras que nos han transmitido las fuentes escritas que en los, a veces, ambiguos datos de la arqueología.
    .
E. A. Llobregat, situaría los confines de la Contestania en la misma frontera del  río Segura. Las investigaciones llevadas a cabo de un tiempo a esta parte nos han ido mostrando que hay un desarrollo cultural más arriba del Segura, vinculado a tos desenvolvimientos dcl sur y sudeste peninsular, notorio ya desde la Edad del Cobre 2..
 Los santuarios en donde encontramos la advocación a la Potnia Hippon, se sitúan preferentemente en el área de la Contestanía, con los ejempíos del Cigarralejo. La Luz, los relieves de Lorca, quedando bien reflejada en el famoso vaso de La Alcudia de Elche o, saliendo de nuestros limites geográficos, en los relieves de Villaricos, del Llano de la Consolación y en los santuarios de la Cuesta de Velillos en Pinos Puente (llurco), y de los Llanos de Silva, en la provincia bastetana. Hallazgos conexos al conjunto, serían los relieves de tipo estante de Sagunto (Valencia),Balones (Alicante) y Mogón (Jaén).
              Otro de los fenómenos característicos de este territorio meridional, seria la presencia del complejo de animales fantásticos representados en la escultura ibérica de la zona —sobre todo los grifos de Elche y Redován—, que responden al mundo escatológico y simbólico que funcionaba en la etapa precedente’.
          La cerámica figurativa de estilo Elche-Archena es otro documento que subraya la personalidad del Sudeste. Esa simbología hunde sus raíces en el período orientalizante de la zona, cuya fuerza alcanza plenamente las marismas del Campo de Elche. Multitud de escenas, como la mencionada de la Potnia Hippon, la propia procesión de portadores de ofrendas vegetales y animales, las alusiones a una Potnia Lvcaiont —recordemos las innumerables representaciones de lobos («carnassierso) en estos vasos o en la fálera del Guerrero de La Alcudia—, nos hablan de un fondo cultural sumamente impregnado de tradiciones religiosas cuyos orígenes, en gran medida, es preciso localizar en tiempos preibéricos, La dualidad de estilos Elche-árchena y Oliva-Liria que ya señalara Tarradell , vendría a señalar la dualidad de los territorio situados al sur y al norte del Vinalopó (mastienos-contestanos/edetanos).
La escritura meridional sería otro de los elementos culturales que distinguen elterritorio del Sudeste, con una esporádica prolongación en los límites de la Contestania (plomo de La Bastida de Mogente). En el urbanismo y la arquitectura la aparición de El Oral ha supuesto un gran avance . El ibérico antiguo constituye más bien el momento final del orden social y económico arcaico que el inicio de una nueva etapa que se produce a fines del s. V cuando se inicia la fase clásica o plena porque es a partir de ahora cuando tiene lugar un aumento notable del poblamiento que supone la instalación de hábitats en valles secundarios deshabitados hasta entonces, se producen innovaciones en los sistemas defensivos, cambia la vajilla cerámica, cambia la situación comercial con la entrada masiva de la vajilla fina ática y la irrupción de los productos púnicos, es también el momento en el que se fecha la mayoría de las destrucciones de escultura y cuando aparecen los ricos ajuares funerarios y las panoplias completas, signo de una clase social guerrera emergente.

              ZONAS  DE LA CONTESTANIA

1º) .- La cuenca del Guadalentín

LAS  ZONAS  NO DE LA CONTESTANIA

jueves, 22 de marzo de 2012

LA DAMA DE ELCHE


Hacemos referencia a a enciclopedia de Internet Wikipedia
La Dama de Elche es una escultura ibérica tallada sobre piedra caliza que  data entre los siglos V y IV a. C.
Mide 56 cm de altura y tiene en su espalda una cavidad casi esférica de 18 cm de diámetro y 16 de profundidad, que posiblemente servía, para introducir reliquias, objetos sagrados o cenizas como ofrendas al difunto. Otras muchas figuras ibéricas de carácter religioso, halladas en otros lugares, tienen también en su espalda un hueco y, como la Dama, sus hombros se muestran ligeramente curvados hacia delante.
Se descubrió el día 4 de agosto de 1897. El lugar donde se descubrió el busto de la Dama es hoy un yacimiento arqueológico donde se han ido descubriendo a lo largo de los años numerosas piezas de mucho valor, íberas y romanas, testimonios de aquellas civilizaciones. Se ha descubierto un poblado íbero-púnico, alcantarillado romano, mosaicos, murallas y casas romanas.
La pieza se encontró cerca de Elche (España), donde existe un montículo que los árabes llamaron Alcudia ('montículo') y que en la antigüedad estaba casi rodeado por un río. Se sabe que fue un asentamiento íbero denominado Helike (en griego) y que los romanos llamaron Illici Augusta Colonia Julia. Cuando llegaron los árabes, situaron la ciudad más abajo, en la parte llana, conservando el topónimo romano de Illici, que fue arabizado por el sonido en «Elche».
Se exhibe en el Museo Arqueológico Nacional de España, de Madrid (España).
Su indumentaria es totalmente ibérica. Lleva una túnica azul de fino lino, mantilla sostenida por una peineta (que puede parecer una tiara), que cae atravesada sobre el pecho. Esta mantilla era rojiza y en ella aún quedan restos de pintura gastados. Sobre la mantilla, un gran manto (albornoz) de tela gruesa y pesante la cubría. Era de color marrón con un ribete rojo. Los labios conservan también restos de su color rojo. Está hecha de caliza fina, naranja y la cara tiene el color natural de esta piedra, probable color natural de su tez.
Lleva la Dama unas joyas características de los íberos: unas ruedas que cubren las orejas y que cuelgan de unas cadenitas sujetas a una tira de cuero que le ciñe la frente. Unos collares y coronas con esferitas y filigranas. Son reproducciones de joyas que tuvieron su origen en Jonia en el siglo VIII a. C. y que después pasaron a Etruria (Italia). En los últimos análisis se descubrió un pequeño fragmento de pan de oro en uno de los pliegues de la espalda. Esto induce a suponer que las joyas de la escultura estaban recubiertas de pan de oro. No son cualquier tipo de joyas las que posee sino piedras que seguramente pertenecían a algún tesoro de la realeza, como es el caso del enorme collar porta-amuletos y la gran corona de oro que tiene en su cabeza.
La vestimenta que tiene puesta la dama de Elche es sumamente elegante y con una parte abierta en el cuello, con el motivo de que se puedan apreciar todas las joyas que lleva en el cuello.
Contiene todos los símbolos de poder y belleza de su época, desde su particular mirada, la fineza de su piel, porte elegante y una gran cantidad de accesorios típicas del momento histórico en que fue creada.
La expresión del rostro de la hermosa mujer es de una gran paz, donde se percibe que se encuentra en un momento de profundo pensamiento y reflexión. Hay quienes sostienen que puede tener alguna referencia “divina”, donde no se trata de una mujer sino que es alguna diosa con rasgos femeninos y que era motivo de admiración y devoción.
El principal efecto de la escultura corre a cargo del contraste entre el lujoso atavío y, sobre todo, el exuberante tocado -todo ello realista, recargado de detalles- y el semblante sereno, idealizado de mujer. Es un rostro de rasgos finos: los ojos algo oblicuos, rasgados, tienen la mirada tenuemente ensombrecida por la ligera caída de los párpados superiores, que cubren parcialmente el iris, vaciado para hacer hueco a una sustancia desaparecida (un rasgo técnico ajeno a las demás esculturas ibéricas); las cejas, altas, prolongan sus líneas arqueadas en las formas rectas de la nariz, de aletas breves; la boca es de labios finos, bien perfilados, y cerrados en un gesto de serena seriedad; todo lo encierra un contorno dibujado por unos pómulos altos, apenas pronunciados, mejillas enjutas y una barbilla redondeada y firme. Va vestida con tres prendas: una fina túnica abrochada con una diminuta fíbula anular, sobre ella un vestido que se ve terciado sobre el pecho, y, por encima de todo, un manto de tela gruesa, cerrado algo más abajo del borde conservado, y por arriba abierto forzando una especie de solapas de plegado muy anguloso. Deja ver los tres grandes collares, dos con colgantes en forma de anforillas y, el inferior, con grandes lengüetas. Destaca sobre todo lo demás el tocado, suprema expresión de los ya bastante aparatosos que lucen otras esculturas ibéricas. Prueban de sobra los tocados que el griego Artemidoro se entretuvo en describir, cuando aquí estuvo en torno al año 100 a. C., como propios de las damas ibéricas. El de la escultura ilicitana se asemeja a alguno de ellos, aunque no se ajusta a ninguno completamente. Un velo, que se introduce por detrás bajo el manto, es alzado sobre la nuca con la ayuda de una especie de peineta; una funda sobre él, que originariamente debía de ser de cuero, se ajusta al cráneo, y además de servir de soporte a filas de esferillas que adornan el borde sobre la frente, cumple la finalidad de dar sujeción a los dos enormes estuches discoidales que enmarcan el rostro, del que lo separan unas placas decoradas con volutas y con colgantes terminados en perillas, que caen sobre las clavículas; un tirante de extremos abiertos pasa sobre la cabeza, sujeto a los discos, para impedir que se abrieran más de lo conveniente. Son estos últimos muy anchos y profusamente decorados, los que confieren a la Dama la apariencia que la hace universalmente reconocible y diferenciable de cualquiera otra. La idealización del rostro y la exuberancia del atavío convienen, más que a una mortal, por principal que fuera, a una divinidad, para la que estaría reservada la suprema ostentación petrificada en la escultura.
Artemidoro de Éfeso, hombre de Estado que viajó por las costas de Iberia allá por el año 100 a. C., describe a la mujer ibera en un texto que ha llegado hasta nuestros días, y en el que puede reconocerse muy bien la descripción de la Dama de Elche, tal es el parecido:
Algunas mujeres ibéricas llevaban collares de hierro y grandes armazones en la cabeza, sobre la que se ponían el velo a manera de sombrilla, que les cubría el semblante. Pero otras mujeres se colocaban un pequeño tympanon alrededor del cuello que cerraban fuertemente en la nuca y la cabeza hasta las orejas y se doblaba hacia arriba, al lado y detrás.
La Dama viste un pesado y lujoso traje ceremonial. Las damas votivas del Cerro de los Santos, con sus tocados y joyas, ¿representan a la diosa o sólo a mujeres ataviadas como ella? Estrabón observa que “en algunos lugares llevan collares de hierro con unos ganchos doblados sobre la cabeza que avanzan mucho por delante de la frente. Cuando quieren, cuelgan el velo de esos ganchos para que les dé sombra en el rostro. En otros lugares se colocan alrededor un disco redondeado hacia la nuca que ciñe la cabeza hasta las orejas y que se despliega hacia arriba y hacia los lados. Otras se rapan la parte delantera del cráneo para que brille más que la frente (también lo hacía Rita Hayworth) otras se colocan sobre la cabeza una columnilla de un pie de alto, trenzan alrededor el cabello y luego lo cubren con un velo negro”. Este es el tocado de las vascas que aparece en los dibujos del Civitates Orbis Terrarum, del siglo XVI.
La Dama a cuya toilette asistimos, ¿es una mujer poderosa o representa a la Diosa Madre? Quizá ambas cosas a un tiempo: la mujer poderosa que, por serlo, representa a la Diosa Madre, señora de los rebaños y de la naturaleza en las fiestas del poblado. Entre los iberos, el trato solemne con la divinidad se reserva a las clases dominantes. La situación de la mujer ibera depende de su clase social. Si pertenece a la aristocracia del poder y del dinero, goza de amplias prerrogativas, como se deduce de los ajuares de sus tumbas, que compiten en riqueza con los de los hombres. La mujer ibera aparece en las ceremonias religiosas en plano de igualdad respecto al hombre (como se manifiesta en las pinturas de los vasos de Liria), o incluso en un nivel superior, cuando representa a la diosa (la Dama de Elche o la de Baza). Incluso es posible que el sacerdocio, esté integrado principalmente por mujeres (como sugieren las damas oferentes del Cerro de los Santos).
En otras ocasiones, esta diosa que fertiliza los campos y los rebaños, aparece flanqueada por parejas de caballos o de otros animales.
 Como protectoras de la fecundidad, algunas diosas mediterráneas se relacionan con la prostitución sagrada, vestigio de un rito neolítico, o incluso anterior, encaminado a estimular la fecundidad de la naturaleza vegetal y animal.
La prostitución sagrada se practicó incluso en la Roma imperial donde los
ierodules o esclavos estaban a disposicón d elos templos y de los dioses.
En Pyrgi y en la propia ciudad de los Césares la desempeñaban personas de uno y otro sexo, especialmente las mujeres.
En Kition se denominaban hieródulas o servidoras de Astarté. Las devotas acudían a ciertos templos y se entregaban los forasteros en celdas individuales. ¿Llegaron esas costumbres a Iberia? Es posible que los iberos realizaran rituales fecundantes como otros pueblos mediterráneos. Algunos arqueólogos suponen que ciertos cubículos encontrados en los templos de Cancho Roano (Badajoz) y de Cástulo (Jaén) podrían tener esa finalidad fornicatoria.
¿Quién sabe si esas danzas bastetanas  o las que retratan las cerámicas levantinas, no terminaban en revolcón, como en las fiestas grecorromanas de Dionisos, tras la phalephoria o alegre procesión del falo, seguida de orgía ritual que aseguraba la fecundidad de la tierra?
         En el altar de la diosa, nuestra Dama reparte entre los devotos tortas de bellota e higos secos. “Es cosa cierta –escribe Plinio- que aún hoy la bellota constituye una riqueza para muchos pueblos hasta en tiempos de paz. Habiendo escasez de cereales se secan las bellotas, se mondan y se amasa una harina en forma de pan. Actualmente incluso en las Hispanias, la bellota figura entre los postres. Tostada entre ceniza es más dulce”.
         Luego, la fiesta. Los iberos son muy aficionados a la danza y a la música. Conocen instrumentos musicales de viento, de cuerda y de percusión, que suenan en los desfiles militares, en las danzas guerreras, los bailes de celebración y la vida. Hombres y  mujeres bailan cogidos de la mano.
Nuestra Dama, tras la ceremonia, posa para un artista. Aunque el peso de los arreos la abruma y siente una ligera jaqueca, la Dama de Elche, se  retrata recargada de joyas, en su papel de diosa. Es muy posible que el tesoro tartésico de El Carambolo, encontrado cerca de Sevilla, perteneciera a una imagen de la Diosa Madre. Las Damas esculpidas representarían a otras imágenes de los templos, maniquíes de madera, imágenes de vestir, con sólo la cabeza y las manos, como ocurre en los cultos de otras madres mediterráneas, sean Isis, Atena, o Tanit. Es evidente que la costumbre ha perdurado o se ha reproducido con las imágenes de la Virgen María.
 La escultura de la Dama de Elche y la de su prima de Baza son esculturas funerarias interiores, destinadas a la cámara sepulcral de un personaje importante, un régulo, una princesa... quizá la de la propia señora a la que representan.
Los iberos demuestran su riqueza también en sus enterramientos, que disponen a lo largo de los caminos de acceso al poblado. Es posible que expongan los cadáveres de sus difuntos para pasto de animales, entre ellos los buitres, especie que no corre peligro alguno de extinción. Las aves se asocian  al ultramundo al que aspiran los difuntos. De hecho, la diosa de la vida y la muerte se simboliza con palomas  u otras aves. La Dama de Baza presenta un respaldo con dos proyecciones en forma de alas.

martes, 6 de diciembre de 2011

LAS AVES EN LA VIDA MATERIAL IBERICA

Entre los íberos los diferentes grupos de aves se ubican dentro de determinados aspectos relacionados con origen de la humanidad, organización social y política, poder y territorio o ciclos agrícolas y economía en general. No cabe hacer paralelos directos entre la ubicación de cada ave entre los íberos y las representaciones prerromanas.

Los seres humanos han sentido siempre fascinación por las grandes aves, por su comportamiento, por la capacidad que tienen algunas de imitar sonidos, por su organización, la agudeza de su visión, pero sobre todo, por la majestuosidad de su vuelo.
Las figuras en forma de ave debieron representar códigos similares para todas aquellas sociedades que las usaron. Con el paso del tiempo cada grupo humano le imprimió un carácter particular a las representaciones de esta imagen.
Acerca de las representaciones ornitológicas de las águilas, es muy notorio que a pesar de la enorme variedad de especies que aún hoy día subsisten, sólo unas pocas fueron representadas en el material cultural de la región ibérica.
Desde épocas primitivas, las aves han maravillado al hombre. Su mágico vuelo, colorido plumaje y melodiosos cantos, han inspirado mitos inmortales y universales, creados por civilizaciones de todos los rincones del mundo. Gracias al vuelo, las aves han simbolizado las relaciones entre el cielo y la tierra, entre Dios y el Hombre, siendo consideradas como deidades con capacidades curativas. Además, simbolizan los estados espirituales, los ángeles y los estados superiores del ser; y su canto es considerado como el lenguaje de los dioses.
Los Etruscos, pueblo prelatino famoso por sus excelentes curadores, utilizaba con profusión las plantas y los pájaros, pues veía en estas criaturas el porvenir y apelaban a su influencia con los dioses. Las aves, como los peces y las serpientes y quizá como todos los seres y especialmente el alma humana, son entes bipolares.
Lo primero que llama la atención del ave es su forma de caminar, con el culo parado. Ponen huevos. Por ello desde la prehistoria se representa a la Madre como un Ave. Pero el cuello y la cabeza del ave son decididamente masculinos, fálicos, con un pico duro. De modo que por un lado son femeninas, por el otro masculinos, pueden entonces representar a la pareja gestadora Padre-Madre.
 Teniendo en cuenta todo lo mencionado, podríamos decir a grandes rasgos, que para los fenicios el ave madre o el ave principal era el avestruz, siendo así, por la cantidad de huevos de avestruz encontrados en las diferentes necrópolis de la Contestanía (La Fonteta en Guardamar y Les Casetes en Villajoyosa) y de toda la Península tal como lo demuestran los diferente hallazgos en los distintos yacimientos fenicios o de procedencia fenicia  encontrados con carácter orientalizante.
El cisne de Leda es claramente masculino, con su cuello serpentino que indica el ritmo pitónico.
En cambio el ave de la Diosa, el Avestruz, como los gorriones, son femeninas. Indudablemente los gorriones poseen una gran magia erótica, basta verlos copular incansablemente. Por ello son plato afrodisíaco. También las oinas, palomas de pecho rojo como el vino.
Los gallos son decididamente masculinos, tanto por su impulso amatorio, como por su impulso de matar. Un gallo es como un vistoso soldado listo para la guerra. En todas las aves la vistosidad y el canto pertenecen al macho y están orientados a la procreación y a la muerte.
La gallina es decididamente femenina por su capacidad de transformación, trasforma los huevos en pollitos y estos en aves adultas.
El ave de 2 cabezas (águila, buitre, gallo) se asocia a la idea de magestad, de dominio. Ya los caldeos, los hititas, la asociaban con la magestad, con el dios Iano que domina desde la Montaña de 2 vertientes, la montaña de los antepasados.



Las excavaciones que se han practicado en la Contestanía y en otros lugares de la Península nos ofrecen constantemente nuevas facetas de la cultura ibérica.
Cuando vemos una pieza de cerámica dibujada nos sugiere la idea de algún simbolismo, que en este caso serían las aves de algunos de los vasos de la Contestania o alguno que otro encontrados en diversos lugares de la geografía ibérica.
En varios yacimientos de dicho territorio aparecen vasos con decoración pintada del estilo figurativo Elche archena, donde se ven claramente dibujados estos animales.
También son dignos de hacer mención a  todas las aves pintadas en los vasos de Azaila, en los que aparecen en gran número, en cada uno de ellos.
Se trata de vasos representantes del periodo Peno ibérico o clásico correspondientes  al siglo IV y III a C.
Cabe destacar la importancia que tuvieron en época prerromana los calathos ibéricos pintados con decoración figurada, los cuales vamos a ver aquí en estas líneas.
  En cuanto a la cerámica pintada plasmada en  los vasos de Azaila, podemos ver, que hay varias clases de pájaros o aves representadas , tanto que se puede decir que quizá sean palomas o tórtolas, o tal vez sean grullas, según dichos hallazgos y el estilismo en que se producen.
Entre las aves se identifican búhos, buitres, gallos y palomas. Y dentro de este repertorio animal se incluyen también las serpientes. Los elementos decorativos propios de la cerámica ibérica de Azaila tuvieron una importante difusión en el conjunto del territorio dominado por la ciudad, como indican los materiales cerámicos de otros yacimientos próximos.
Son cerámicas hechas a torno, de pastas claras, decoradas con pintura de color rojo vinoso.
 En estos calathos de Azaila ya no aparecen grandes aves aladas, si no que aparecen aves de menor tamaño y esparcidas por toda la superficie del vaso.
La grulla se considera un buen augurio, mensajera del bien y portadora del amor materno y de la felicidad También proporciona poder, longevidad e inmortalidad, y simboliza la iluminación espiritual En algunas partes de Africa y Norteamérica, la grulla también se asocia con la sabiduría.
 En el calathos del arado de Alcorisa (Teruel) observamos diferentes clases de aves, quizá sea porque pudieran tener algún corral con muchas clases de pájaros ya fueran  de la familia de las gallináceas o palomas  o quizá los pintasen como una actividad cotidiana, es decir, plasmaban las actividades agrícolas diarias, en las que van arando y cosechando y las aves se van comiendo todos los residuos que les sobrasen, después de labrar los campos.
  En este vaso se pueden observar algunas aves de pico encorvado, que pueden corresponder perfectamente a aves de rapiña como puedan ser los cuervos, de los que posteriormente hablaremos. Es posible que en este vaso también quieran representar  tórtolas o palomas.
 He aquí un detalle de uno de los vasos de Azaila en el que podemos observar varias clases de aves, así, se  ve un pájaro con el pico encorvado que puede corresponder perfectamente a un cuervo o cualquier otra ave de rapiña, otro pájaro con el pico normal que pudiera ser una paloma o una tórtola y por fin vemos otra ave que se puede apreciar perfectamente que se trata de un buho. Debido a la gran cantidad de animales representados en estos vasos, se podría decir que estaban rodeados de una numerosa fauna, la cual la tendrían en libertad  o en cautiverio

El vaso celtibérico de Uxama es de cerámica y fue realizado a torno. Está decorado con un friso corrido, pintado sobre el engobe color crema que recubre la superficie. En el friso se representan, en color marrón, tres aves separadas por tres cajas cúbicas con representaciones de cabezas humanas en relieve y remates en forma de ala. Es un recipiente funerario del siglo I a.C.

Hay que considerar en la cerámica ibérica, las  aves pintadas de los vasos del Estilo Elche Archena así nos encontramos  varios  calathos en los distintos poblados  de la Contestanía con la representación principal es un ave alada, como lo demuestran un  calathos de Villajoyosa, otro de Archena,  una tinaja de la Alcudia  de Elche, al igual que un fragmento del Tossal de la Cala en Finestrat. En Badalona ( Barcelona) aparece también un fragmento de cerámica ibérica pintada con el ave alada.
Un vaso de similares características es el que nos aparece en la necrópolis orientalizante  del Corral de Saus en Mogente, el cual parece que estuviera hecho en serie respecto a los demás kalathos. Se trata de un vaso típico ibérico con un ave  pintada y con las alas abiertas o desplegadas.
Se trata de una estilización más o menos barroca de las pinturas de estos vasos correspondientes a los siglos IV y III a C como hemos indicado anteriormente.
Algunos autores llaman a este estilo compuesto por motivos florales y por motivos zoomorfos, el estilo simbólico.
Es de destacar el alto valor de los motivos vegetales que según nos dice  J.A.Santos Velasco que  estas representaciones no son de relleno si no que conforman el mundo simbóico de la divinidad femenina. Según Tortosa en 1998 las aves poseen un carácter religioso profundo.
 Según varios autores el estilo Elche –Archena queda desfasado, solamente tendríamos que mencionar el estilo Illici correspondiete a la Contestanía por no haber aparecido otros vasos semejantes fuera del territorio, excepto el fragmento de Badalona, separando las producciones de las de Archena, pero no es este nuestro caso en el que analizamos las aves de los distintos vasos, tanto de Illici, como Archena, Villajoyosa y Finestrat.
  Estos vasos  hallados en los diferentes yacimientos pertenecen al grupo de lo que llamamos representaciones  zoomorfas, en los que se encuentran  también otros tipos de animales en algunas ocasiones.
Está claro que podrían haber querido representar una paloma ya que este animal parece ser que era de carácter sagrado según varios hallazgos encontrados en diferentes lugares.
No representan algo que se les ocurriese, si no que hacen sus representaciones en plan estandart, sirviéndose de formas y motivos zoomorfos, vegetales y abstractos.
A. Tiemblo Marco nos dice que la diosa alada surge del mundo del más allá en un ademán de dominar las fieras, lo hace sin ningún tipo de esfuerzo, basta con una caricia o una rozadura para impulsar y dominar a la vez a los caballos en su epifanía conjunta: todo ello se manifiesta iconográficamente mediante la representación de un plácido rostro frontal, y el leve contacto de las manos de la diosa con los animales. Otra alusión a su carácter de “Señora de los Caballos” aparece en el mismo animal, es el correaje: el hecho de representar un animal con correaje manifiesta su domesticación o su dominio.
 F. García Hernández nos cataloga  las manifestaciones de  Tres formas:
a) De cuerpo entero, con las alas explayadas, semejando el momento de emprender el vuelo.
b) Prótomo de ave con las alas explayadas.
c) Alas pareadas.
a) Estas aves aparecen generalmente solas, como motivo decorativo principal, aunque a veces están en compañía de carniceros, caballos, conejos y peces. La más frecuente es la llamada por Nordstrom «ave idea, porque no responde a ninguna especie existente en España; presenta cuello y patas de águila y pico de grulla. El cuerpo aparece siempre de perfil o de tres cuartos; los ojos, generalmente en forma de CÍrculo reservado con un punto en el centro. En alguna ocasión pueden ser almendrados. Es el ave mas representativa del estilo.
b) El prótomo de ave está referido siempre al ave ideal. Aparece la parte superior del cuerpo y la cabeza; de la parte inferior del prótomo nacen dos alas explayadas. Aparece en muchos casos junto a aves completas.
c) El motivo de las alas pareadas respondería a una abstracción de las aves nombradas anteriormente y aparece con menos frecuencia.
Por otra parte, este motivo lo encontramos también en un vaso encontrado en Ampurias, procedente también del Sudeste.
     El motivo del ave que aparece en él pertenece sin duda a la zona del Sudeste, y más concretamente al taller de los pájaros de La Alcudia de Elche, yacimiento en el que está bien representado con idéntico tratamiento. No cabe duda de que una misma mano decora este vaso y otros que conocemos procedentes de La Alcudia de Elche.
Los fragmentos que estudiamos procedentes de Badalona (Barcelona), por fabricación, tipo de pasta, calidad pictórica, tratamiento decorativo y acabado de la pieza, pertenecen sin duda al grupo del Sudeste.
El hallazgo de estos vasos en una zona tan distante de su lugar de fabricación refleja la existencia de unas relaciones comerciales entre distintas áreas del mundo ibérico. En este punto cabe preguntarse si es un comercio movido por los íberos, o si por el contrario su promotor es el elemento foráneo.
La existencia de contactos comerciales entre diferentes zonas del mundo ibérico desde muy antiguo la tenemos comprobada en Ampurias, donde hay vasos procedentes de Andalucía, y que por estratigrafía pueden fecharse en el siglo v o IV a. C.u Probablemente en este caso juega un importante papel el elemento griego.
 
Con respecto al material de Badalona que estudiamos, creemos que hay que valorar adecuadamente la participación de otro tipo de influjo. La cronología de los típicos vasos decorados con aves de La Alcudia de Elche parece que puede colocarse entre finales del siglo III a. C. y mediados del siglo I a. C.14 De todos modos, sigue en vigor la discusión de este problema, ya que para algún autor el período que Ramos Folqués y Ramos Fernández denominan «ibérico II» o «ibérico-púnico»15 comenzaría dentro del siglo n a. C., llegando a la segunda mitad del siglo I a. C.

Sin entrar en el problema del contenido de estos vasos, podemos interrogarnos sobre su finalidad comercial. La decoración puede orientarnos a este respecto. En la primera fase, la decoración es rica, de bastante calidad y utiliza numerosos motivos combinados. Hay una preocupación por la vistosidad de la ornamentación. En cambio, en la segunda fase, los vasos se pintan con una cierta prisa, se cuida mucho menos la técnica y la calidad es inferior. Además, disminuye considerablemente la cantidad de motivos empleados y se tiende a emplear los más sencillos, sin el barroquismo anterior.
R. Montanya Maluquer nos dice que en la Península Ibérica, tras los sucesos de los años 154 al 133 a. C. (guerras celtibéricas), hay un largo período de paz y así es como un pintor de cerámica (el maestro de las águilas de La Alcudia de Elche) puede establecerse en La Alcudia y decorar vasos para abastecer el mercado, adquiriendo dichos vasos una tan amplia difusión.

Este autor plantea varias posibilidades como hipótesis:

1) Que sea una vajilla de lujo, comerciable por sí misma, independientemente de que en el momento de su exportación se utilice o no como envase para abaratar el transporte.
2) Que se trate de simples envases comerciales, utilizables posteriormente como vajilla.
En una segunda fase, podemos pensar que probablemente se trate de envases comerciales.
El mismo autor sostiene que este pintor que trabaja en La Alcudia no es más que uno de los diferentes decoradores de cerámica que estarían repartidos por toda el área ibérica en vías de romanización.
En cuanto al significado del ave en estos vasos, en los que estarían
depositados los restos óseos de un difunto tras su cremación, posiblemente represente a una diosa protectora de la vida y de la muerte, de la "renovación» y, por tanto, de la fecundidad que, con las alas desplegadas, protege al difunto mientras emerge de la tierra entre elementos vegetales y se eleva al cielo.
Otras veces esta diosa se muestra con apariencia humana mientras que otras se muestra como un pequeño pájaro emergiendo de una flor.
Ramos Folques cree que se tratara de una vajilla o mejor dicho, de un conjunto de piezas de cerámica pintada que, bien fueron decoradas formando serie para ser vendidas conjuntamente, o bien fueron hechas así por encargo del adquirente, o simplemente, productos de un taller que adoptó esta ornamentación.
Lurdes Prados Torreira dice que el  ave, símbolo de la divinidad femenina, sanciona con su presencia los ritos de paso.
La presencia de aves se documenta tanto en depósitos votivos y santuarios, como en necrópolis y “edificios singulares” en los poblados, donde posiblemente tengamos que ver aunadas las funciones de almacenamiento de excedentes, actividades artesanales, y en particular las de carácter textil dado su permanente asociación a elementos relacionados con los telares, junto a posibles rituales de diversa naturaleza.
P.Bosh Gimpera nos dice que las cerámicas de este estilo recuerdan mucho a las aves estilizadas de las mejores especies geométricas u orientalizantes antiguas griegas.
AI lado de la decoración de tipo geométrico hay que destacar la figuración zoomorfa. Se trata de las aves de largo pico, ojo circular y alas desplegadas que forman la imaginaria característica de las cerámicas Elche/Archena. Suelen asociarse a bandas, de las que surgen sus figuras y motivos vegetales, con los que a veces confunden sus rasgos. La cronología de estas cerámicas figuradas es en general  tardía, no anterior al siglo Ill a.C.. continuando al menos hasta el siglo I a. C. (Ramos Fernandez 1982).
El profesor Beltrán considera a este tipo de vasos como cerámicas destinadas a un uso ritual religioso y quizás funerario cuya relación con las mesas sepulcrales es indiscutible . Es tas mesas recibían ofrendas rituales dirigidas a una divinidad, la Gran Madre, protectora de las fuerzas vegetativas. Estas vasijas las considera procedentes del Mediterráneo Oriental, desde Persia, Siria, Troya, Chipre y Creta.
 En cuanto a las formas podemos decir que  la mayor parte de ellas son kalathos  o sombreros de copa de estilo ibérico, van seguidos  en cuanto al número, las tinajas o tinajillas y algún que otro oinochoe, tal como aparece en uno de la Alcudia.
El ave alada  era la imagen símbolo de una deidad femenina que en otras áreas del Mediterráneo recibió distintos nombres: Afrodita, Tanit, Demeter y Perséfone, pero en el caso de los iberos desconocemos cual sería.
La imagen de esta ave surge una y otra vez en contextos domésticos, religiosos y funerarios, en alusión a la divinidad femenina más extendida en ambientes de influjo púnico: Tanit, vinculada a la fertilidad.  Creemos que esta ave se puede tratar de una paloma ya que en el mundo ibérico esta ave tuvo un papel importante en Serreta (Alcoy, Alicante); como figuritas de bulto redondo en el mismo yacimiento y también en el Tossal de San Miguel (Líria, Valencia) y en El Cigarralejo (Mula, Murcia); junto a figuras femeninas o grupos de figuras en terracota en La Serreta y en la necrópolis de La Albufereta (Alicante).
Estas piezas corresponden a imitaciones de vasos realizados desde el siglo V a.C. en cerámica ática, etrusca y suditálica de Figuras Rojas y de Barniz Negro.
Si consideramos que el ave pintada en las cerámicas ibéricas es una paloma vemos que parece tener un papel de protección en el mundo funerario, pero se asocia a la diosa de la vida y la fertilidad. Los vasos con forma de paloma del mundo ibérico se distinguen a nivel formal de los ascos en sentido estricto por la presencia de otro orificio, además del de llenado, que es pequeño y se sitúa en el pico del ave.
En el Amarejo podemos observar dos vasos encontrados en forma de paloma, uno de ellos pintado con estampillas en forma de rosetas.
Tal vez los frecuentes vasos plásticos de terracota en forma de paloma, especialmente diseminados en el ámbito ibérico del sudeste peninsular, como el depósito votivo de El Amarejo o la necrópolis de Coimbra del Barranco Ancho (Jumilla, Murcia), son contenedor y vehículo del perfumeambrosía de la diosa. Los animales amamantan y transmiten también el alimento a los humanos.
La paloma es un animal de carácter favorable, benigno, muchas veces aparecen recipientes en forma de esta ave que servían para contener líquido destinado a las libaciones.
La paloma era la imagen símbolo de una deidad femenina que en otras áreas del Mediterráneo recibió distintos nombres: Afrodita, Tanit, Demeter y Perséfone, pero en el caso de los iberos desconocemos cual sería. La imagen de esta ave surge una y otra vez en contextos domésticos, religiosos y funerarios, en alusión a la divinidad femenina más extendida en ambientes de influjo púnico: Tanit, vinculada a la fertilidad. En el mundo ibérico la paloma tuvo un papel importante en los rituales religiosos y funerarios, sobre todo en las zonas de la península ibérica de mayor influencia púnica. A partir del siglo III a.C., con la presencia de los cartagineses, las influencias púnicas se acrecentaron y tuvieron su proyección en el mundo de las ideas y creencias, en el imaginario ibérico, donde la iconografía de la paloma aparece en diversos soportes: como aplique en una tapadera cerámica de La Serreta (Alcoy, Alicante); como figuritas de bulto redondo en el mismo yacimiento y también en el Tossal de San Miguel (Líria, Valencia) y en El Cigarralejo   (Mula, Murcia); junto a figuras femeninas o grupos de figuras en terracota en La Serreta y en la necrópolis de La Albufereta (Alicante). Asimismo se encuentra en escultura funeraria, como el pichón que sostiene en su mano la entronizada dama de Baza (Galera, Granada); en timaterios de bronce como el de La Quéjola (San Pedro, Albacete); en exvotos, sobre todo femeninos; en joyas, y es especialmente abundante en la pintura vascular de la fachada mediterránea peninsular.
Con cabeza de paloma, en la necrópolis de Cabezo Lucero, aparece un vaso plástico pintado en rojo.
Emeterio Cuadrado nos dice, que parece que la paloma era un ave especialmente grata a la divinidad que pensaban que se alimentaba de su carne y que los indígenas realizaban como ofrenda se cree que a la diosa Proserpina (deidad romana) o Perséfone (deidad griega) y eran percibidas como una especie profética, relacionada siempre con la armonía espiritual y la salud con carácter protector y benéfico. Estas palomas cerámicas son en la mayoría de los casos «askos» ibéricos con un orificio para echar un líquido y otro para la salida de las libaciones que debían tener un carácter funerario dentro de un complejo ritual religioso.
Otra característica en cuanto a las palomas es lo que los arqueólogos, investigadores y científicos llaman  sirenas que viene bien caracterizadas que no son ni más ni menos palomas pero con cabeza de mujer. La mayoría de las veces vienen representadas en el mundo funerario, es decir, en esculturas de los diversos túmulos funerarios, faltándoles a ellas la cabeza sobre todo la mayoría de las veces en que aparecen. Aquí reproducimos una reconstrucción del pilar estela encontrado en la necrópolis orientalizante del Corral de Saus. En dichos enterramientos se han encontrado una serie de fragmentos de vasos plásticos como colas de aves o sirenas que recuerdan mucho a  la cola de la sirena encontrada en el Amarejo y están igualmente pintadas. En esta misma necrópolis aparecen dos sirenas de piedra y un vaso decorado con seres fantásticos de apariencia similar.
Ricardo Olmos Romera nos dice que cabría la posibilidad de que se que se trata de sirenas en vez de palomas.
Probablemente fueron los colonos griegos los que introdujeron esfinges y sirenas en Occidente, ya que son seres mitológicos bien conocidos por ellos.
En el mundo funerario el ave se dota de pechos, se convierte en sirena para amamantar a los hombres, a los que arropará con el velo de sus alas.No debe extrañarnos, pues, que la diosa estante de La Albufereta afronte, asocie al niño con la paloma en su diestra, fiel transmisora de la diosa. Una devoción muy antigua, oriental e ibérica, enlaza estas figuras con la tradición de las damas sedentes con palomas.
R. Olmos nos dice que  la paloma puede estar representada por una divinidad femenina, cuyo nombre no sabemos, y que es la protectora de la fecundidad, de los campos y la agricultura, del ganado y los animales, de la mujer , del crecimiento de los hijos en cuanto se les promete un viaje al más allá u quizá de un posible retorno.
La divinidad nutricia coincide, en parte, con otra imagen más extendida, la dea frugífera de los pebeteros cerámicos en los que pican aves; y también con las palomas plásticas, tal vez contenedores de perfumes en terracota asociados a la divinidad que nutre y fecunda. Los sentidos de todas estas imágenes se relacionan: pebeteros y diosas curótrofas cumplen funciones diferentes, complementarias, el ofrecer a los hombres el alimento de la leche y el don de los cereales.
 El águila
 Entendiendo que este ave fuese un águila vemos que está, relacionada en el panteón griego con el cielo y el sol, es acompañante también de las almas, y suele ser la antitesis de la serpiente, relacionada con la tierra, y con la luna (según la tradición griega, la serpiente tiene los mismos anillos que días tiene la luna), ambos, símbolos por ejemplo de Démeter. El aguila, a saber, "acompaña" a los varones con que, a pie, conduce de las riendas a un caballo en una conocidísima ánfora ibérica de tres asas de La Alcudia.
La significación del águila unida a elementos vegetales ha sido objeto de muchas interpretaciones. Leglay propuso que el ave podría ser una especie de elemento protector. Garcia y Bellido propuso igualmente que el sentido del águila era estrictamente religioso.
Tendríamos aquí, por un lado, dos mensajes en una misma escena: el primer mensaje será el típico de transito hacia el mas allá, en donde el águila, entre las piernas del varón y del caballo, "guía" a ambos; por otro, un mensaje, perfectamente compatible con la heroización del varón en el camino fúnebre, gracias a la compañía del caballo.
AI lado de la decoración de tipo geométrico hay que destacar la figuración zoomorfa.  Se trata de las aves de largo pico, ojo circular y alas desplegadas que forman la imaginaria característica de las cerámicas Elche/Archena. Suelen asociarse a bandas, de las que surgen sus figuras y motivos vegetales, con los que a veces confunden sus rasgos. La cronología de estas cerámicas figuradas es en general tardía, no anterior al siglo Ill a.C.. continuando al menos hasta el siglo I a. C. (Ramos Fernandez 1982).
La significación del águila unida a elementos vegetales ha sido objeto de muchas interpretaciones. Leglay propuso que el ave podría ser una especie de elemento protector. García y Bellido propuso igualmente que el sentido del águila era estrictamente religioso.
 En el vaso del Más allá de Villajoyosa  se plasma, a la manera ibérica, una narración del recorrido y elementos que necesitaría el alma del íbero para llegar a su descanso eterno. Resalta la presencia de la paloma como animal “psicopompo” (conductor de almas), a su vez imagen-símbolo de la divinidad ibérica y que al mismo tiempo podría representar al alma del difunto. La unión del mundo de los vivos y del mundo de los muertos estaría simbolizada por la escalera de siete peldaños, que da acceso al Más Allá, y que aparece mencionada en textos de diferentes religiones antiguas.
En este destino ultraterreno representado en el “Vaso del Umbral del Más Allá”, la exuberante vegetación crece en forma de vides y hiedras, plantas muy relacionadas con la vida eterna, que se expanden sin límite para recrear un ambiente paradisíaco. Junto a ellas emerge un árbol que podría simbolizar el motivo oriental del árbol de la vida o los bosques que se representan en el imaginario greco-itálico para figurar los Campos Elíseos o los bosques de Perséfone, o Proserpina en el panteón romano, que se citan en la Odisea. En esta región, similar al paraíso cristiano, está separada del Hades o Inframundo (similar al infierno cristiano), habitaban los mortales afortunados que podían gozar de una vida eterna feliz.
La aparición sistemática de la paloma y de las aves en general y los más diversos elementos vegetales en complicidad con estas diosas habla claramente a favor de una versión ibérica del prototipo divino Astarté/Afrodita y Proserpina/Perséfone.
 J. Carlos Fernández nos dice que a Endovelico, dios de la Medicina, cura a sus pacientes a través de sueños y oráculos en los templos- sanatorios donde se le rinde culto. Su nombre ha sido traducido como el NEGRO-NEGRO, dado su carácter infernal o como el MUY- BUENO. Se le representa por el jabalí, la paloma y la corona de laurel, aunque tampoco se menciona su nobre. También  viene representado con una rama de pino y flanqueada por genios alados, uno de ellos con antorcha.
Tras todo lo expuesto es posible que los íberos adorasen a Dwayna, aunque como hemos dicho anteriormente, no hacían mención de su nombre,  que es la diosa de la curación, del aire, y de la vida, a menudo representada como una mujer joven, alta y delgada levantada del suelo por unas enormes alas con plumas. Ella es la líder de los Seis Dioses Humanos y sus escrituras tienen las fechas más antiguas de ellos. Sus más fieles devotos suelen ser los curanderos, y ayudar tanto a ricos como a pobres por igual.
El cuervo
Las aves representadas en toda la iconografía ibérica, incluso  se podría decir que fueran cuervos ya que según antiguas creencias  son los encargados de conducir el alma de los muertos hacia el otro reino, es decir, hacia  el Más Allá, utilizándose para ayudar a crear un ambiente misterioso.
El cuervo, de plumaje negro y brillante, es uno de los mayores paseriformes, es decir, uno de los mayores “pajarillos”. Su fuerte pico se corresponde con su voraz alimentación omnívora, dentro de la cual se encuentran la carroña y, en mucha menor medida, las pequeñas presas.
Entre los pueblos de la antigua Iberia existía la creencia, transmitida por autores como Eliano y Silio Itálico, y documentada también por la decoración pintada de algunas cerámicas numantinas, de que las almas de los que habían muerto durante las batallas ascendían a los cielos si sus cuerpos eran devorados por las aves carroñeras. Esta misión religiosa se encomendaba principalmente a los buitres, pero en ella participarían también los cuervos. Un dios céltico de la luz, Lugh, pudo haber tenido cierta relación con el cuervo, pues el vocablo galo “lugos” parece que designaba a dicho animal.
El cuervo en la tradición celta simbolizaba la batalla y la muerte. La Diosa Morrigu, "Reina de los Fantasmas" y Señora de la Guerra y la Fertilidad del Clan (es una Diosa con una fuerte connotación sexual), se transformaba a menudo en cuervo o corneja, profetizando la muerte en el campo de batalla y posándose en el hombro de los que agonizaban. El cuervo simboliza también los cambios que acontecen en nuestra vida, los cuales pueden ser positivos o negativos, pero que nos ayudan a crecer.
El cuervo nos habla de guerras y dificultades que hemos de superar, y de las que obtendremos crecimiento interno y espiritual. Pero el cuervo es también aquel que trae mensajes de los Dioses y del Otro Mundo.
Aunque el cuervo muchas veces se considere un mal augurio y un signo de guerra, de enfermedad o de muerte, en China Japón y Persia es un mensajero de los dioses y un símbolo del sol. En la leyenda nórdica, el dios Odín siempre está acompañado por dos cuervos. De acuerdo con la mitología de los nativos norteamericanos, la lierra fue creada por un cuervo que arrojaba guijarros para formar las islas en el mar.
Se puede señalar la existencia de cierta contraposición entre los simbolismos de la paloma y el cuervo, pues la imagen dulce de la paloma contrasta con el aspecto huraño del cuervo, el cual prospera con los cadáveres que dejan sobre el campo las guerras.
Es posible que los vasos  pintados y hallados con representación de algún ave que no fuese la paloma, pudieran corresponder a las tumbas de guerreros, ya que la mayoría de esta aves simbolizan el “espíritu de la guerra”, porque como hemos dicho hay aves, tales como los gallos que simbolizan a los soldados o guerreros.
Existe la creencia de que después de la muerte el alma abandona el cuerpo en forma de pájaro y, en consecuencia, el ave es un símbolo del espíritu. Los pájaros pueden ser mediadores entre los dioses y los hombres y actúan como mensajeros de la divinidad. En muchas religiones se habla de seres celestiales o espíritus alados: los ángeles, querubines y seralines. Las aves se pueden observar en el Árbol de la Vida, y a veces se representan luchando con una serpiente o llevándosela, para simbolizar el difícil equilibrio entre el sol (pájaro) y el agua (serpiente). En el arte cristiano, esta imagen simboliza la lucha entre el bien y el mal.
Aquí vemos algunas interpretaciones sobre cada una de las aves que  como se puede observar en los vasos hallados en los diferentes yacimientos teniendo cada una un significado diferente.
Como curiosidad, añadir que los cuervos siempre fueron unidos a lo sobrenatural no sólo por su color y sus hábitos carroñeros, sino también por su inteligencia y su capacidad para imitar sonidos,  y a veces hasta palabras.

Gorrión

En el Antiguo Testamento el gorrión aparece como símbolo de soledad, mientras que en el Nuevo representa la bajeza y la insignificancia No obstante, también se asocia con la lujuria y la fertilidad, y en la mitología griega con Afrodita, la diosa del amor. En Japón, el gorrión es un símbolo tradicional de lealtad, tal vez debido a su naturaleza sociable.

Golondrina

La golondrina, que con la llegada del tiempo cálido inicia su vuelo de vuelta hacia el norte, simboliza la primavera, la renovación de la vida y la fertilidad. Ya que la golondrina permanece casi siempre en el aire, en algunos lugares de Africa se considera símbolo de la pureza, pues no llena sus plumas de tierra al caminar sobre el suelo.

Halcón

El halcón es un símbolo del sol y de las fuerzas masculinas de la naturaleza, y posee particular importancia en la mitología egipcia, donde fue consagrado a Ra. También representaba una forma popular del dios Horus, Al igual que el águila, el halcón, con su fuerza y su alto vuelo, simboliza la libertad del espíritu, lo que explica su popularidad como ave de caza en Europa. En China se le atribuyen los poderes curativos del sol y también el poder destructivo de la guerra.

Gallos y gallinas

Durante mucho tiempo los gallos y las gallinas se han empleado en los rituales. Antiguamente se creía en sus poderes como talismán y se empleaban para desviar el peligro. En algunas partes se sacrificaban gallos para derramar su sangre y devolver la fertilidad a la tierra.
La gallina se suele ver como un símbolo del cuidado materno y de la protección. En el cristianismo, la gallina con sus polluelos representa a Cristo y sus fieles.

Gansos, cisnes y patos

Los gansos son aves solares. Se asociaban con muchos dioses griegos y romanos y se empleaban como guardianes de los templos, por ello simbolizan la vigilancia y el amor. En el hinduismo, el ganso es la montura del dios Brahma, mientras que en China y Japón se relaciona con la luna de otoño y es mensajero de buenas noticias. Cuenta el mito griego que Zeus se convirtió en un cisne para seducir a la bella Leda. El cisne también se asocia con Venus o Afrodita: su carroza atraviesa el aire tirada por cisnes. Para los nativos de Norteamérica, el cisne es un símbolo de la confianza y la sumisión. Se dice que la canción del cisne moribundo es un mensaje de alegría, ya que se encuentra en el umbral del más allá.  En las leyendas de los indios norteamericanos, el pato actúa como mediador entre el cielo y el agua, y fue una de las criaturas que ayudaron a renovar la tierra después del Diluvio. De acuerdo con la tradición hebrea, el pato simboliza la inmortalidad, mientras que en China y Japón representa la satisfacción. la felicidad en el matrimonio y la fidelidad.
El cisne era el ave sagrada de Afrodita/Venus y el ave solar de Febo/Apolo y tiene una significación amorosa relaciinada con la historia de Zeus/Júpiter que se convirtió en cisne para seducir a Leda.

Cigüeña

En el antiguo Egipto y en Grecia existía la creencia de que las jóvenes cigüeñas trataban a sus mayores con mucha amabilidad, por lo que simbolizaban el deber filial. En Europa, la cigüeña se asocia con la primavera y con el nacimiento. La cigüeña es junto con el águila y el ibis la destructora de los reptiles, esas criaturas cuyo significado es siempre funesto: por lo tanto. todo lo que las aniquila tiene carácter benéfico y solar. Pero de las tres aves. solo el águila sigue siendo enteramente solar. ya que el ibis y la cigüeña consiguen el sustento en los pantanos o a la vera de los ríos en el elemento liquido el cual se relaciona con la creación, pues la vida se origina en las aguas. Por lo tanto la cigüeña. por su estrecha conexión con el embrión es portadora de nueva vida: en primavera. y es siempre un signo de buen augurio.

Pavo real

Este pájaro real, con su cola en forma de abanico, es un símbolo del sol, y su cola circular representa la bóveda del cielo cuyos «ojos» son las estrellas. En el budismo, sus numerosos ojos simbolizan su vigilancia, aunque se cree que sus plumas traen mala suerte ,en forma de algún mal de ojo. En la India, el pavo real es la montura de Karttikeya, dios de la guerra. El pavo real corteja a la hembra con tanto orgullo que se le considera sinónimo de la vanidad.

Urraca

La urraca es un ave de mal agüero en Occidente, donde sus graznidos anuncian problemas entre marido y mujer. En Oriente, se considera un mensajero de la alegría, y su grito anuncia la llegada de un huésped agradable. Dos urracas juntas simbolizan felicidad marital.
Al igual que el cuervo, la urraca,  también es capaz de articular sonidos y palabras

Buhos y Lechuzas

Estas aves nocturnas, tanto el buho como la lechuza eran aquellas que  guían las almas al Otro Mundo. La lechuza era un ave consagrada a Juno al igual que la lechuza, símbolo de la oscuridad y la muerte. Tipifican el poder profético y la sabiduría.

La Grulla

La grulla que es también un ave de las aguas. tiene un vasto simbolismo en Oriente. Es un ave de linaje solar. mensajera de los dioses. e intermediaria entre el cielo y la tierra. Conduce las almas al Paraíso y significa longevidad, vigilancia, prosperidad y autoridad. En la mitología céltica, es el ave sagrada del soberano del mundo subterráneo y anuncia guerra y muerte.

LOS VASOS DE AZAILA
Teniendo en cuenta el proceso orientalizante de todos los pueblos de la celtiberia, los vasos de Azaila se pueden interpretar de la siguiente manera, según los simbolismos de los pueblos orientales.
En uno aparecen palomas, las cuales nos expresan signos de benevolencia  y  una señal  hogareña de la persona incinerada. En otro  vaso se ven gallos que representan el carácter  de devolver a la tierra lo que es de ella, para la fertilidad y la procreación, Si aparece una lechuza o un buho significa que esta persona tenía  poder y sabiduría. Cuando aparece una grulla anuncia guerra y muerte, considerando  así, que este vaso en el que aparece dicha ave pudiera pertenecer a un guerrero.