Las formas son muy variadas y están sujetas no sólo a
la funcionalidad, también a la creatividad del alfarero: de este modo
encontramos vasos de almacenamiento, cerámica de cocina, vajilla de mesa y
vasos de carácter suntuario. Del mismo modo que las formas cerámicas
evolucionan, aparecen nuevos motivos que no desplazan a los anteriores, sino
que continúan coexistiendo hasta el ocaso cultural ibérico, enriqueciéndose los
estilos pictóricos conforme se avanza en el tiempo. Primero aparecen los
motivos geométricos sencillos (s. V a.C.), que se reducen a líneas horizontales
de distintos grosores y, poco después, la decoración geométrica compleja,
evolución de la anterior (fines del s.V a.C) donde se emplea el pincel múltiple
formando círculos concéntricos y semicírculos apoyados en franjas horizontales;
a lo largo del siglo IV a.C. aparecen las primeras decoraciones zoomorfas,
vegetales e incluso humanas cuya expansión llegará a lo largo de los siglos III
y II a.C con los estilos Elche-Archena y Oliva-Liria y Azaila.
Las producciones que se encuentran en Coimbra del Barranco Ancho son las
siguientes:
Cerámica
Ática: Se han documentado más de 120 objetos entre piezas completas y
fragmentos entre las dos Necrópolis, la del Poblado y la Senda. Pertenecen a
vasos de dos estilos: barniz negro y figuras rojas, siendo las primeras las
mayoritarias, piezas que se insertan en el horizonte de las importaciones
griegas del siglo IV a.
Figuras rojas: Se ha
documentado una crátera de campana, kylikes de pie bajo, skyphoi y lekythos.
-Barniz negro: Es el grupo más numeroso. Se han
hallado:
-Copas: kantharoi (copas de cuerpo
convexo más ancho que profundo y cuello cilíndrico muy desarrollado) y bolsales
(copa de pie bajo con cuerpo profundo y paredes verticales con borde recto
ligeramente biselado al interior).
-Platos/fuentes:Platos (diámetro mayor de 20
cm), fuentes (diámetro entre 12 y 20 cm) y escudillas (diámetro inferior a 12
cm). Entre estas producciones hemos de estacar los platos de pescado, definido
por su labio colgante y cuerpo rehundido que desemboca en una cazoleta central
rehundida en el centro del fondo interno; sólo se han documentado dos
fragmentos.
+Cerámica campaniense: Se atestiguan exclusivamente en la Necrópolis del
Poblado: pertenecen a dos producciones, el taller de las Pequeñas Estampillas y
Campaniense A. De las primeras se han recuperado muy pocos fragmentos, de los
que destacan el hallado en la tumba nº 46 que se utilizó como tapadera de una
urna cineraria, decorada con cuatro pequeñas estampillas en las que puede
distinguirse una roseta con botón central y cuatro pétalos.
La cerámica campaniense documentada, la mayor parte de ellas boles de la forma
27L dos de estas formas se han conservado completas, y fragmentos de otras
cuatro, sirve precisar la cronología final de uso del último nivel de
enterramientos (principios del s.II a.C) al haberse encontrado en estratos
superficial y el primero de fuera de tumba.
Cerámica
ibérica. Es el tipo de producción más abundante en Coimbra. Son cerámicas hechas
a torno, bien depuradas, con decoración que abarca una amplia gama de colores
que abarcan desde el anaranjado hasta el marrón pasando por toda la gama del
beige. Pueden clasificarse en tres grandes grupos: mesa, almacenamiento y
cerámica de cocina.
-Vajilla de mesa. Se
caracteriza por su cuidada elaboración con arcillas depuradas, normalmente de
colores planos; casi todos los ejemplares tiene decoración pintada con motivos
geométricos (Círculos, semicírculos y sectores circulares geométricos, líneas,
bandas, olas encrespadas).
Las formas más corrientes, documentadas tanto en las
Necrópolis como en el Poblado, son:
Jarras (oinochoes), para contener y servir líquidos; suelen ser de boca
trilobulada, asa doble o geminada, en ocasiones con pequeño pie. Algunas de
estas piezas tienen decoración estampillada.
-Vasos para beber: copas, vasitos caliciformes.Ensaladeras: recipientes de boca ancha y base plana
Mención aparte merecen los platos de barniz rojo. El acabado se obtiene
mediante un engobe que posteriormente se espátula o bruñe. Su origen se
encuentra en las cerámicas fenicias de barniz rojo. En el yacimiento de Coimbra
de Barranco Ancho se puede distinguir tres grupos: vajilla de mesa (platos de
borde vuelto sin pie, platos con pie), botellitas (vasitos de cuerpo carenado,
cuello corto y boca de pequeño diámetro) y grandes vasos (urnas y vasos de
almacenamiento).
-Vasos de Almacenamiento: Grandes recipientes que servían, generalmente, para
conservar y transportar líquidos y que sin duda serían de gran importancia
dentro de la economía ibérica. Entre las formas más frecuentes podemos citar:
- Cazuelas de boca ancha recipientes que
serían utilizados para contener, probablemente, miel y frutos secos. Hay de dos
tipos: los de cuello estrangulado, fechables el IV a.C y los de tipo
"sombrero de copa", característicos de la segunda mitad del III a.C
en adelante.
-Ánforas: Usadas también como norma general para contener líquidos, suelen ser
de inspiración púnica. Entre las documentadas en Coimbra destaca el ánfora de
las granadas por su decoración con este fruto.
toneletes y cantimploras: Usadas para
transporte de líquidos; sólo se han conservado algunos fragmentos.
-Cerámica
de cocina. Se caracterizan por el acabado menos cuidado de superficie, ausencia,
simplicidad y peculiaridad de la decoracion, y la pasta con abundante
desgrasante. Las formas más frecuentes es la olla de boca abierta; junto a
estos se documentan vasitos geminados, cubiletes de fondo plano y oinochoe que
se frabrican con estas pastas de cocina.
-Otros
objetos cerámicos: Unos objetos cuya función es muy discutida son las mácitas
cerámicas. De forma troncocónica o cilíndrica, entre 6 y 8 cm de altura, con
base achatada, pudieron utilizarse probablemente como un elemento más de la
cocina. Otros elementos son los carretes cerámicos, pesas de telar y las
fusayolas.
OBJETOS METÁLICOS
El mayor grupo dentro de los objetos metálicos lo constituye el
armamento, piezas documentadas en un amplio número de ajuares de las tumbas.
Entre estas piezas destacan las falcatas, espadas de hierro de hoja plana, con
filo en uno o en ambos bordes. También se atestigua en algunos ajuares piezas
que corresponden a complementos del jinete. Entre estos elementos destacamos el
bocado, fabricado íntegramente en hierro, formado por piezas articuladas, muy
similar a los actuales.; uno de ellos, completo, se halló en la tumba 55 de la
Necrópolis del Poblado. También se ha documentado en esta necrópolis un adorno
de metal que iría sujeto por la frontalera, fabricado en plata, y espuelas de
jinete.
Otro repertorio importante dentro de los objetos metálicos lo constituyen los
adornos. El repertorio de piezas metálicas de hierro y bronce destinadas al
adorno documentados en Coimbra del barranco Ancho es amplísimo. Entre ellos
destacan las hebillas. Son de forma rectangular o más o menos elipsoidal. La
sección suele ser cuadrangular, a veces redondeada por la cara exterior de la
pieza.
Muy abundantes son los anillos, con tipos que
varían de las formas más sencillas hasta ejemplares con chatón decorado para
utilizarse como sello. Las pulseras y brazaletes son escasos en nuestro
yacimiento.
OBJETOS DE ADORNO Y USO PERSONAL
Dentro de
este grupo destacan las joyas. Para la confección de estos objetos de adorno,
los iberos emplearon oro, plata y bronce, en ocasiones con incrustaciones de
piedras semipreciosas o de pasta vítrea.
Entre
ellas podemos destacar un colgante de plata en forma de paloma. Entre los
adornos masculinos se atestigua en el yacimiento pendientes de oro, anillos de
oro y plata, algunos de ellos con chatón repujado con la figura de un animal.
También usaron estos materiales nobles como adorno de falcatas o y otros
objetos, como los botones de bronce de la funda de una falcata, ambos con nielados
de plata.
La pasta vítrea fue utilizada principalmente para hacer cuentas de collar
aunque también se empleó para decorar otros objetos; grandes placas circulares
adornaban un escudo aparecido en una sepultura de Coimbra. Las cuentas de
collar son abundantísimas en los yacimientos ibéricos y del sudeste; su marco
cronológico es amplio, aunque su profusión es mayor en contextos del siglo IV
a.C en adelante.
También de
pasta vítrea son los discos circulares de los que se han encontrado tres
piezas. La superficie superior es ligeramente convexa y la inferior plana con
diámetro medio de diecisiete a diecinueve milímetros y un grosor de 5 a nueve
milímetros. Son de color azul y están decoradas en espiral irregular de color
blanco y amarillo.
Igualmente en pasta vítrea se fabricaron los escaraboides hallados en la
sepultura 70, uno de ellos adornado con un grifo de tipo griego y el otro con
un león sentado sobre sus cuartos traseros.
Otro elemento que aparece en las sepulturas de Coimbra son las pinzas. Se han
encontrado en cuatro items. Todas están fabricadas mediante una chapita de
bronce, con un ancho que oscila entre 1,2/1.5 cm y longitudes que varían entre
los 5 y los 9 cm. Estas pinzas, de depilar, constituyen una herramienta de uso
personal, tanto masculina como femenina, aunque con mayor presencia en círculos
masculinos en la sociedad ibérica del siglo IV a.C. En Coimbra tres de las
pinzas son de ajuares masculinos y una de femenino.
OBJETOS DE MADERA Y HUESO
Los objetos de madera son minoritarios en las necrópolis de Coimbra del
Barranco Ancho. La mayor parte de las piezas proceden del ajuar más rico e
importante del yacimiento, la sepultura 70 localizada en la Necrópolis del
Poblado. Los objetos de madera atestiguados son pequeños vasos, cajas, copas, cuentas de collar,
placas y restos de otras piezas de uso indeterminado.
La aparición de este conjunto de objetos implica la constatación del uso de la
madera en la confección de vasitos y objetos de madera que lo que todo ello
implica: el uso de una tecnología de una complicación técnica superior a la del
torno de alfarero y la confección de herramientas propias del oficio lo que
documenta el alto grado de desarrollo económica que alcanzó Coimbra del
Barranco Ancho.
Entre los
objetos de hueso destacan los punzones, pequeños objetos alargados, de sección
circular u ovoide, acabados en punta y rematada la cabeza, con una rica
decoración geométrica, como los hallados en la sepultura 70. Generalmente
aparecen asociados a ajuares femeninos.
Estos punzones pudieron tener diferentes usos: agujas para sujetar el pelo,
agujas para coser o perforar vestidos. Otro objeto de adorno son las placas
talladas de forma alargada y aristas redondeadas. Todas ellas se caracterizan
por tener una decoración incisa mediante círculos y puntos, además de
perforaciones circulares.
Otro elemento muy frecuente en las necrópolis ibéricas y de los que se
atestiguado muchos ejemplares en los ajuares de Coimbra son los astrágalos o
tabas; estas son falanges de ovicrápidos, en ocasiones presentan una o más de
sus caras alisadas por abrasión, incluso con perforaciones en el centro. Las
tabas serían usados como piezas de juego.
Otros objetos de huesos, menos frecuentes, documentados en Coimbra del Barranco
Ancho, son los tres dados que se encontraron en la tumba 43 de la Necrópolis
del Poblado; siendola disposición de las caras es igual que la actual.
ESCULTURA
Las fuentes principales para el conocimiento de la escultura son las necrópolis
y los santuarios. Las primeras se caracterizan por su monumentalidad y variedad
tipológica; las segundas, por su reducido tamaño, además de ser motivo
repetitivos y monotemáticos en cuanto a las representaciones: oferentes de ambos
sexos y mamíferos, principalmente équidos.
La representación
escultórica más importante documentada en Coimbra del Barranco Ancho es el cipo
del monumento funerario de la Necrópolis del Poblado, que iría situado muy
probablemente sobre la tumba 70, sobre un encachado tumular. Se trata de un
bloque prismático de piedra arenisca de 45 cm de base por 90 cm de altura.
En cada una de sus caras mayores presenta relieves y pequeñas
perforaciones cuadrangulares que facilitarían su transporte; igualmente, en su
cara superior e inferior tiene una perforación circular que serviría para
unirlo a otros elementos arquitectónicos que componían el monumento del tipo
pilar-estela.
La escena
principal está compuesta por una figura sedente, quizás femenina, que posa su mano
sobre la frente de un joven. En las tres caras restantes aparecen esculpidos
jinetes, que podrían representar el cortejo funerario. En la mejor conservada
se aprecian bien los atalajes del caballo y las vestiduras del jinete; se puede
destacar el báculo que lleva en la mano derecha, la tonsura del jinete y la
cabeza cortada y el ave de rapiña que pisan las patas derecha del caballo. Otro
de los jinetes tiene una actitud muy similar pisando una especie de conejo; el
último de los jinetes, en la cara peor conservada, muestra al jinete con la
mano derecha en la frente en señal de dolor.
El
monumento escultórico en el que se insertaría el cipo estaría compuesto por los
siguientes elementos; una base cuadrangular de piedra, con un pequeño resalte
en su parte superior, sobre el que se supondría el cipo anteriormente descrito.
Encima de él se colocaría la gola con motivos vegetales estilizados. A
continuación iría una especia de nacela con representaciones de cuatro figuras
yacentes, parcialmente conservadas; dos de ellas pertenecen con seguridad a
guerreros, la tercera es una figura yacente con túnica larga de sexo
indeterminado y la última falta en su totalidad. Por último, el conjunto se
remata con una escultura zoomorfa de bulto redondo.
Aparte del
cipo funerario se documentan otras dos representaciones escultóricas. La
primera de ellas, una figura humana, apareció en la zona C de la Necrópolis del
Poblado; parece corresponder al tronco de una figura femenina, envuelta en un
amplio manto que cae por los hombros recto hasta los pies, siendo el manto
totalmente liso. La segunda, una figura zoomorfa, es un bloque tallado en
piedra, casi un cubo, aparecido en la zona B de la Necrópolis del Poblado. La
parte posterior tiene una talla tosca, apenas se diferencian las patas
traseras. El cuerpo del animal no lleva ninguna talla, incisión o moldura
que nos indique si se trata realmente de un caballo como los del Cigarralejo o
de otro tipo de cuadrúpedo.
LA ESCRITURA
El
alfabeto utilizado en el sudeste peninsular es el ibérico levantino que de los
tres alfabetos documentados (ibérico-meridional, ibérico.levantino y
greco-ibérico) es el que tendrá una mayor persistencia.
En Coimbra
del Barranco Ancho se han documentado grafitos tanto en cerámica como en plomo.
Procedente del poblado de Coimbra existe un vaso ibérico con un grafito pintado
de lectura dudosa. Parece que el autor copió una serie de letras sin
comprenderlas, con un mero sentido decorativo. Otras piezas significativas es
el fondo de una escudilla ática de barniz negro con signos comerciales griegos
y un fondo de plato ático de barniz negro forma 21 con grafito greco-ibérico.
El hallazgo más significativo en este sentido es el plomo en alfabeto griego
hallado en el estrato IIIb de la cuadrícula 0/3/4/7, junto al interior de la
muralla en una zona de calle, próxima a una torre que defendía la entrada del
Poblado por su acceso principal, esto es, la vertiente oriental al hábitat. Se
trata de u a lámina de plomo de 109 por 76 milímetros y un grosor medio de 5 milímetros,
que se encontró doblada cuatro veces. La inscripción está grabada en la cara
interna, quedando la exterior lisa.
El plomo, posiblemente de carácter económico, puede fecharse a lo largo del
siglo IV a.C.
EL MUNDO
IBÉRICO
Las fuentes clásicas denominan iberos, en un sentido geográfico, al conjunto de
pueblos que en época prerromana habitan la costa mediterránea y parte del Valle
del Ebro, desde el río Ródano hasta Andalucía.
La amplitud del área nos muestra ambientes geográficos y económicos variados,
zonas con diferentes sustratos étnicos y culturales y abiertas, en distinta
medida, a las influencias que llegarán desde el Mediterráneo oriental y el
continente europeo. Esto determinará que dentro de unos rasgos comunes, la
arqueología distinga variantes en cuanto a la cultura material y espiritual,
dentro de lo que se ha llamado "cultura ibérica".
La cultura ibérica se puede encuadrar aproximadamente desde el 500 a.C hasta la
romanización. Durante este período los pueblos indígenas desarrollan unas
formas culturales propias bajo los influjos del mundo griego y fenicio púnico.
Las formas culturales ibéricas no desaparecieron radicalmente con la conquista
romana, sino que algunos elementos pervivirán hasta época altoimperial.
Se realiza en este apartado un recorrido por distintas facetas de la cultura
ibérica: la religión, de tipo naturalista, con divinididades poco conocidas,
interpretada principalmente por los exvotos aparecidos en los santuarios y en
el ritual funerario, sufrirá una sincretización con los cultos y divinidades
fenicios y griegos; la economía, básicamente agropecuaria, pero en la que la
industria textil, la producción cerámica, el trabajo de la madera y el comercio
con los pueblos colonizadores alcanzó un gran desarrollo; la sociedad,
fuertemente estratificada, liderada por un caudillo o reyezuelo cuyo poder
estaría más o menos limitado por la importancia de una nobleza con un fuerte
poder económico y militar; por último, el ejército y la guerra, que testimonia
el marcado carácter aristocrático de la sociedad ibérica, que se manifiesta en
las luchas tribales, en la participación de los iberos como mercenarios en
todas las contiendas que afectan al Mediterráneo en esta época y en que buena
parte de los enterramientos masculinos se caracterizan por la presencia casi
generalizada de armamento en sus ajuares.
Este recorrido se realiza a la luz de la información que proporcionan los
ajuares descubiertos en las diferentes necrópolis de Coimbra del Barranco Ancho
(la Senda, del Barranco y del Poblado), un yacimiento enclavado en una región
donde las fuentes sitúan a los contestanos, y bastetanos, que será el lugar
donde confluirán con más vigor las influencias de los pueblos colonizadores,
griegos y fenicio-púnicos.
En Coimbra concretamente la cultura material es predominamente contestana,
aunque étnicamente pensamos que pueden ser bastetanos.