Su ubicación exacta se desconoce aunque muchos
historiadores consideran que se trata del yacimiento de el Castro de Santaver ,
en el término municipal de Cañaveruelas.
Se nos habla poco de ella y algunas fuentes nos dicen
que tras cinco días de asedio y cerco a la población, tuvieron, al final que
pactar con los romanos, siendo premiada por estos por su acción en el 179 a de
C, que fue cuando se destruyó o se tomó la fortaleza más importante de los
olcades Althia. La ciudad ibero-romana de Ercavica (Cañaveruelas, Cuenca) se ubica en un cerro alargado en sentido norte-sur conocido como el Castro de Santaver, que, a modo de península, se eleva sobre la margen izquierda del río Guadiela, afluente del Tajo. El cerro, a 820 m. s. n. m., ofrece una excelente posición estratégica, con un destacado control visual sobre su entorno, situándose en sus inmediaciones el tramo de la calzada que unía Segobriga y Segontia, de gran interés pues comunicaba las ambas submesetas.
La monumentalidad y entidad de los espacios y
edificios públicos de Ercávica, la singularidad de sus vías porticadas, la
regularidad de su entramado urbano, el conjunto de edificios residenciales,
conforman la imagen de una ciudad próspera y romanizada.
Siempre según Osuna
(1997: 171 y 184), tales construcciones, que él tiene por prerromanas, «se han
hecho en una zona que fue basurero y en donde han sido hallados materiales pre
y protohistóricos, así como de los siglos II-I a. C., donde abundan las
cerámicas pintadas, griegas, campanienses, paredes finas y en menor proporción,
aretinas, así como algún epígrafe ibérico y una gran diversidad de objetos de
lo más variado», materiales de amplia cronología que, con la excepción de los
supuestos productos griegos, resultan semejantes a los documentados en la
Campaña de 1998, en contextos nunca anteriores a mediados del siglo I a. C.
Asimismo, la existencia de
áreas arqueológicas de diferentes características y naturaleza permite ofrecer
una visión de conjunto de los diversos componentes de una ciudad romana al
visitante. A todo ello se suma la buena conversación de los restos
arquitectónicos, como algunos alzados con alturas de más de dos metros.
El Foro: Complejo arquitectónico monumental, que
constituía la plaza pública y el centro cívico de la ciudad, integrado por los
edificios propios de un municipio: la Basílica, la Curia y otras dependencias
municipales. En el lado oriental de la plaza se articula el desnivel del
terreno con un espléndido Criptopórtico, mientras que en su lado occidental una
serie de tabernae (locales de diverso uso), flanquean el Cardo Máximo.
Urbanismo: Se han documentado diferentes tramos de
calles empedradas y porticadas (cardines y decumani), que delimitan manzanas
(insulae) regulares, definiendo la trama urbana ortogonal de la ciudad. Éste
constituye un ejemplo privilegiado de urbanismo romano en el centro de la
Península.
La noticia de mayor
antigüedad sobre Ercavica se remonta al primer
cuarto del siglo II a. C., cuando la ciudad, calificada como nobilis et potens civitas, se rindió a T.
Sempronio Graco el 179 a. C. (Livio 11, 50, 1). Ptolomeo (2, 6, 57), por su
parte, menciona dos ciudades con ese nombre, una entre los Celtíberos y otra
entre los Vascones. Con la ciudad celtibérica se han vinculado las monedas con
la leyenda en alfabeto ibérico erkavika, aceptando de forma general la
ubicación de esta ceca, así como de la ciudad citada por las fuentes, en el Castro
de Santaver, solar de la ciudad romana del mismo nombre, asumiendo por tanto la
continuidad topográfica entre ambas entidades urbanas, sin otros argumentos que
el hecho de utilizar ambas el mismo topónimo.
La escasa entidad de
los materiales aparecidos en el Castro de Santaver con cronologías anteriores a
la segunda mitad del siglo I a. C., unido a la existencia de un importante
yacimiento con entidad urbana a pocos kilómetros aguas arriba del Guadiela,
desaconseja ubicar el núcleo celtibérico en el solar donde se levanta la ciudad
romana, en la que, con la excepción de algunos raros materiales pertenecientes
a la Edad de Bronce o de cerámicas celtibéricas de amplia cronología, los
contextos significativos más antiguos remiten a época tardorrepublicana, hacia
la segunda mitad del siglo I a. C., llegando hasta época augustea temprana.
El desarrollo
urbanístico de la ciudad comenzaría en época de Augusto, cuando debió
programarse su monumentalización, de modo semejante a lo identificado en otras ciudades
del entorno, como Segobriga o Valeria.
Con dicho programa cabría relacionar, igualmente, la construcción de la
muralla. La construcción de una obra de tal envergadura podría tener que ver,
tal como se ha señalado para Segobriga, con la
obtención por parte de la ciudad del estatus municipal, lo que debió de
producirse durante el principado de Augusto.
Plinio (N. h. 3, 24) proporciona información sobre el estatuto
jurídico de la ciudad en fecha anterior al año 12 a. C., incluyendo a Ercavicaentre los municipios del Conventus
Caesaraugustanus que denomina latini veteres,
esto es, municipios de derecho latino cuyo privilegio sería anterior al
otorgamiento general del ius Latii en Hispania por
Vespasiano. El rango municipal de la ciudad, adscrita a la tribu Galeria, es
indicado por las leyendas monetales desde las emisiones de Augusto, que se
sitúan a partir de los años 17-15 a. C., (11-10a. C., según otros autores). Por
su parte, la presencia de magistrados municipales (IIviri)
está documentada por la epigrafía desde la época de Tiberio. Con el programa de
monumentalización augustea cabe relacionar, también, la organización del
conjunto foral, aunque la actividad edilicia se mantendría en época
julio-claudia, momento en el que se construirían las Termas de la ciudad. La
pujanza de Ercavica durante este período queda
puesta de manifiesto por la numismática, ya que el municipio ercavicense fue
centro emisor de moneda durante los reinados de Augusto, Tiberio y Calígula.
Tampoco deben considerarse las monedas de cecas
ibéricas y celtibéricas recuperadas en el Castro de Santaver en número reducido
(Gomis, 1995: 101 s.) como un argumento sobre la antigüedad de la ciudad,
pudiendo ser interpretadas como una muestra de la circulación residual
existente en la zona en la segunda mitad del siglo I a. C., similar a lo
identificado en otras ciudades de la zona, como Segobriga
(Almagro-Gorbea y Abascal, 1999:
160).

Osuna (1993: 19 y 1997:
170 s.) se refiere, asimismo, a la existencia de una necrópolis, actualmente
bajo las aguas del pantano de Buendía aunque su localización exacta sea
desconocida, en la que en 1992 se recuperó un lote de cerámicas griegas
pertenecientes a talleres del siglo V a. C. como Saint Valentin, Fat boy
o áticas de barniz negro. La falta de materiales de cronología similar en el
Castro de Santaver, así como el fuerte desnivel y la distancia existente entre
éste y la zona donde al parecer se localizaría la necrópolis, desaconseja la
vinculación entre ambos yacimientos, frente a lo sugerido por Osuna, para quien
se trata de «la necrópolis de la Ercávica prerromana». Tampoco parecen
aceptables otras propuestas (Burillo, 1998: 221 s.) que consideran la
posibilidad de que dicha necrópolis pudiera depender de otro núcleo prerromano
próximo, interpretado como la Ercavica indígena, dada la excesiva
distancia, como se verá a continuación, existente entre ambos.
La existencia de un
importante yacimiento prerromano con entidad urbana a sólo 6 km. aguas arriba
del Guadiela, en el término municipal de Alcocer (Guadalajara) ya había sido
advertida en diferentes ocasiones (Bendala et alii, 1987: 132;
Fuentes, 1993: 173 s.; Burillo, 1998: 232). El lugar, conocido como La Muela
(Alcocer, Guadalajara), se localiza en la margen derecha del río, ocupando una
extensa península amesetada, de superficie prácticamente llana, ligeramente
basculada hacia el sureste, con una superficie de unas 37 ha. Presenta marcados
desniveles hacia el río, situado al sur, destacando apenas del terreno hacia el
norte (figs. 1 y 2). Su proximidad a la Ercavica
romana, en la margen contraria, permite sugerir su identificación con la
ciudad indígena epónima.
Tal
ubicación responde a lo que Burillo (1998: 258 ss.) ha denominado «ciudades de
llano», en las que las cualidades defensivas del terreno no priman al elegir el
emplazamiento. Dichas ciudades surgen en el Valle Medio del Ebro con
posterioridad a las Guerras Celtibéricas, teniendo como ejemplos de las mismas,
la Bilbilis celtibérica, en Valdeherrera
Referencias a
la ciudad:
-Las
fuentes antiguas:
La noticia más antigua
conocida sobre la ciudad de Ercavica la proporciona Tito Livio, en relación
con la conquista romana del siglo II a. C., al referirse a la campaña de
Tiberio Sempronio Graco en el 179 a. C., indicando que éste se dirigió a Ercavica,
nobilis et potens ciuitas, que tras cinco días de resistencia se
rindió los romanos, temiendo lo sucedido a otros pueblos vecinos. No obstante,
tras la retirada de las tropas romanas, los de Ercavica se sublevaron,
siendo finalmente derrotados por Graco en una gran batalla librada contra las
ciudades celtibéricas, cerca del Mons Chaunus.
Las
restantes noticias de las fuentes literarias se refieren ya a la ciudad romana,
señalando Plinio su adscripción jurídica al Conuentus Caesaraugustano,
y apuntando Ptolomeo la existencia de dos ciudades de nombre Ercavica,
una entre los Celtíberos y otra entre los Vascones.
-La
numismática: Se conocen sólo unas treinta monedas, sin procedencia, con la
leyenda en alfabeto ibérico erkavika, pero sus características
metrológicas y estilísticas lleva a reconocerla como ceca celtibérica. Se
acepta la existencia de dos emisiones monetales en bronce, habiendo diferencias
entre los autores en su atribución cronológica, ya que unos sitúan estas emisiones
en la segunda mitad del siglo II a. C. y otros las llevan a mediados del siglo
I a. C. Las monedas de cecas ibéricas y celtibéricas recuperadas en el Castro
de Santaver, en número reducido, no ofrecen un argumento contundente sobre la
antigüedad de la ciudad, ya que pueden ser interpretadas como una muestra de la
circulación residual existente en la zona, en la segunda mitad del siglo I a.
C., similar a lo identificado en otras ciudades próximas, como Segobriga.
No
obstante, sí parece aceptada la identificación de la ciudad, citada por Livio,
con la ceca celtibérica de erkavika, pero no tanto su localización, ya
que aunque se suele considerar como más probable su reducción al Castro de
Santaver, otros autores creen que la ciudad debe buscarse en la margen derecha
del Ebro, identificando la población vascona, mencionada por Ptolomeo, con la
citada por Livio y con la ceca indígena.